La esfinge


Poema de Marielo Bonet

Permanece el gesto ,con el que el cincel la hirió.
Los brazos alzados ,piden  clemencia.
Qué nunca pidió.

Los años lentos pasan. Las aves, vuelven.
La lluvia borra las lágrimas.
Qué nunca lloro.

A veces, aparece como arte de magia
un poeta llorón, enamorado de la piedra.
Qué nunca murió .

Imagina historias de valerosos caballeros.
Princesas, duendecillos y diablos.
Qué nunca vivió.

Acaricia sus formas con adoración,
deteniéndose en un  pecho perfecto.
Qué nunca latio .

Pasa la mano por sus mejillas
y acercándose ,bebé de unos  labios.
Qué nunca bebió.

Cubre con su viejo abrigo el cuerpo
frio y  desnudo, que propio sintió.
Qué nunca lo amo .

Las  huellas se pierden en la umbría
del parque. Y allí, inalterable perduran,
como la esfinge, los sueños de un escritor.

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