Poemas de Marielo Bonet


La esfinge

Permanece el gesto, con el que el cincel la hirió.
Los brazos alzados ,piden  clemencia.
Qué nunca pidió.

Los años lentos pasan. Las aves, vuelven.
La lluvia borra las lágrimas.
Qué nunca lloro.

A veces, aparece como arte de magia
un poeta llorón, enamorado de la piedra.
Qué nunca murió .

Imagina historias de valerosos caballeros.
Princesas, duendecillos y diablos.
Qué nunca vivió.

Acaricia sus formas con adoración,
deteniéndose en un  pecho perfecto.
Qué nunca latio .

Pasa la mano por sus mejillas
y acercándose ,bebé de unos  labios.
Qué nunca bebió.

Cubre con su viejo abrigo el cuerpo
frio y  desnudo, que propio sintió.
Qué nunca lo amo .

Las  huellas se pierden en la umbría
del parque. Y allí, inalterable perduran,
como la esfinge, los sueños de un escritor.



Siento el frío del invierno

Frente al fuego que ilumina tu silencio 
siento el frio del invierno. 
Cierro los ojos. Alargó las manos ciegas.
Y cada día, me acerco al hogar, buscándote.

Soy esa brasa...Soy la ceniza del incendio. 
Una triste mancha en la pared 
contando historias sin final feliz. 
Te busco y no estas. Solo silencio. 

Muevo tu mecedora. Te arreglo el cojín. 
Huelo la manta que tejiste y entre risas 
me dijiste, que era para mí, 
para que no pasará frio cuando fuera viejo. 

Me cubro con ella y huérfano de afecto, 
como un paria, en la tierra que piso, 
camino descalzo por el jardín 
donde las flores contigo han muerto. 

Llego el invierno y aún era primavera. 
Sin ti, soy viejo. Me pesa tu silencio. 
Sin tu risa. ..me duele el pecho. 
Y cada vez que respiro. .te siento.