Poemas de Carmen Pérez Ballesteros


Mi sensación

Cuando todo está en silencio

y mis pensamientos se pierden

en la noche,

una brisa envolvente

sale para saludar.

 

Sonrío contento,

por tan grato despertar,

aunque soñando todavía

me quedaría un poquito

más.

 

Es sensacional, sentirse así

y comprender tus sueños

como creador, de tu

despertar.

 

Nos movemos despacio

y no nos podemos encontrar

pero el alma habla

y tú callado estás.

Soñamos juntos

y nos amamos en distancia

deseosos de vernos

en un tiempo remoto.

 

El antes o el después

no existe,

tan solo es el hoy

donde sacamos, nuestro querer,

amándonos los dos.


Del libro "Amor escondido"



¿Cuál es tu sitio?

Siembras, mientras viajas
en estos caminos nuevos
que sin conocer a tu enemigo
sigues luchando con empeño.

Mueves tus cuerdas
buscando esos misteriosos hilos
silenciando tus palabras
por si al menos me reconocieras.

Cree en ti, corazón verdadero.
Que si por eso enmudezco,
no creas que es por miedo
a encontrar mi ser verdadero.

Que lo encontré hace tiempo y soy
sincero.

¿Cuál es tu sitio? Pequeño amor
siento distancia y nostalgia
dentro de tu corazón.

Con ese semblante fascinante
volamos hasta el firmamento,
creyéndonos que somos hadas
creadoras de todos los sueños. 



Esperanza de mi alma

Paseaba en mi mente,
creyéndome todas las historias
qué hasta en ese momento
me habían pasado.

No digas que no te reconozco
Esperanza de mi alma
que después de vivir tanto,
te quedas ya, descansando
en mi morada.

Hay muchas esperanzas
con distintos nombres
sabroso reconocimiento
de un talento bien conmovido.

Alma solitaria
corazón desnudo al viento
quién no busca su esperanza
como racimos en silencio.

Esperanza de mi alma
te busco y siempre te encuentro.


Rocío de la noche

Creíamos morir
con tan precioso don,
la fatiga de la vida
nos inundaba de sudor,
aguantando adversidades
con firmeza y pasión,
moríamos muy adentro
con un cierto perdón.

La noche me acechaba
y sentía temor
con humilde nostalgia
Gemía a mi alrededor
Buscando tu alma
sedienta de amor,
de un rocío tierno
emulaba tu voz.

Rocío de mi noche
no te vayas de aquí
qué sé donde te escondes
por el vacío que hay en ti.