Poemas de Adrián Ureña


Recordándote

Eres la isla donde mi amor vive,
musa para mi alma, pluma para mis
versos, nada soy sin ti.

Eres todos los sentimientos que
nutro con los míos, envueltos en
todo aquello que tus ojos
despiertan, palabras liberadas de su
prisión por el fulgor de tu mirada.

Lentamente descubro tu presencia y
en cada instante vivo en tu
recuerdo.

Eres el beso que me cura, que me
despierta cada amanecer en la
distancia, pues mi viaje no tiene
destino sin ti.

Pero volverás a mí con tu
elocuencia, y sentiré mi vida
lograda.

Un nudo en mi garganta atenaza mis
palabras de amor y no aparecen mis
lágrimas retenidas por el
pensamiento de tu vuelta, y este vivir
condenado al sufrimiento reirá,
cuando tú mi querida vuelvas a mi.


Ajedrez de vida

Las piezas se mueven y como
majestuosas hojas al viento
comienzan a avanzar.

Desde que nacemos hasta el final,
estamos inmersos en una
fascinante partida. Cada decisión
es un camino y cada camino tiene
su destino.

En el inmenso tablero del mundo,
todos tienen su papel, desde peones
a reyes.

Estrategias, destinos inciertos
ligados al pensamiento, ejecutados
con la precisión de cálculo de las
necesidades, dificultades, alegrías,
miedos, amores y tristezas.

Avanzan los caballos y la poderosa
reina siempre preparada para
ejecutar su mejor golpe.

El frío tablero de la vida nos
devuelve a la realidad cuando
creíamos que la vida sonreía.

Al seguir adelante tras cada pérdida,
la estrategia parece mermarse
quebrándose así las filas de
nuestros sentimientos.

Los que no tienen fe se resignan y
todos los corazones vibran, tensos
por el próximo desenlace.

¡¡Al fin, jaque mate!! Diferente en cada
ser, único mate ineludible de nuestra
personal elección.

La luz se apaga, fin de la partida.
Y otra nueva nace para librar su
propia batalla de la vida.