Poemas de Adrián Ureña


Planeta y humanidad

(Poema dedicado a los cuarenta años de esta ilustre
Unión de Escritores, dedicado a la raza humana, a la
perseverancia, a la evolución y a la esperanza).

Cuarenta años de incesantes
Poesías hoy aquí reunidos rendimos
Pleitesía.

Somos magníficos
La belleza edificada
Construida y enlazada.

Millones de años
Como maravillosos
Y único viaje,
Cabalgando
Con moléculas y células
Hemos aparecido
Como creación
De seres vivos.

Rodeados de bellas melodías,
Con las que respiramos,
Palpitamos, vemos,
Sentimos, crecemos,
Lloramos y amamos. Todo aquello
Que nos convierte en poetas.

Un planeta
De hermosos semblantes
Que como violín
En una orquesta
Aparece la sinfonía celestial.

Amada civilización,
Luz del futuro,
Progreso de la raza,
Que habitas la cúpula
De las incesantes maravillas.
Surgida de una supernova
Divina manifestación,
Milagro del universo.

Somos un punto
En el infinito,
Con ínfulas de ser únicos,
Minúsculo matiz
De un lienzo galáctico
Y estrellado.

Soñando colonizar,
Esperando perdurar y llevar
Nuestra poesía a un mundo futuro,
Con humanidad.


Pensamientos de un joven adulto

El tiempo corre veloz
sin detenerse.

Día y noche

avanza imbatible,
marchitando las
bellas flores.

El ser humano,

atado al tiempo,
nace, crece, envejece y muere.

Tú vive cada instante,

como si fuese el último.
La vida pasa y es tu momento.

Alimenta tus sueños

y se feliz.
No abandones lo extraordinario
que vas a hacer
con tu vida.

Cree en la poesía,

son palabras
que cambian el mundo.

Abre los ojos con ilusión,

crea tus metas,
persigue tus sueños
cada día,
y serás libre.

El pánico es bueno

si te provoca
ansia de vivir.

Conserva tu capacidad

de sorpresa porque es
un aliciente de la vida.

Somos dueños

de nuestros momentos,
somos la vida,
la ilusión,
los sueños,
lo que queramos ser,
si habla el corazón
y nos sentimos señores
de nuestros tiempos.             


Recordándote

Eres la isla donde mi amor vive,
musa para mi alma, pluma para mis
versos, nada soy sin ti.

Eres todos los sentimientos que
nutro con los míos, envueltos en
todo aquello que tus ojos
despiertan, palabras liberadas de su
prisión por el fulgor de tu mirada.

Lentamente descubro tu presencia y
en cada instante vivo en tu
recuerdo.

Eres el beso que me cura, que me
despierta cada amanecer en la
distancia, pues mi viaje no tiene
destino sin ti.

Pero volverás a mí con tu
elocuencia, y sentiré mi vida
lograda.

Un nudo en mi garganta atenaza mis
palabras de amor y no aparecen mis
lágrimas retenidas por el
pensamiento de tu vuelta, y este vivir
condenado al sufrimiento reirá,
cuando tú mi querida vuelvas a mi.


Ajedrez de vida

Las piezas se mueven y como
majestuosas hojas al viento
comienzan a avanzar.

Desde que nacemos hasta el final,
estamos inmersos en una
fascinante partida. Cada decisión
es un camino y cada camino tiene
su destino.

En el inmenso tablero del mundo,
todos tienen su papel, desde peones
a reyes.

Estrategias, destinos inciertos
ligados al pensamiento, ejecutados
con la precisión de cálculo de las
necesidades, dificultades, alegrías,
miedos, amores y tristezas.

Avanzan los caballos y la poderosa
reina siempre preparada para
ejecutar su mejor golpe.

El frío tablero de la vida nos
devuelve a la realidad cuando
creíamos que la vida sonreía.

Al seguir adelante tras cada pérdida,
la estrategia parece mermarse
quebrándose así las filas de
nuestros sentimientos.

Los que no tienen fe se resignan y
todos los corazones vibran, tensos
por el próximo desenlace.

¡¡Al fin, jaque mate!! Diferente en cada
ser, único mate ineludible de nuestra
personal elección.

La luz se apaga, fin de la partida.
Y otra nueva nace para librar su
propia batalla de la vida.


Inmensidad

En un mundo donde reina la soberbia,
Donde reina la banalidad.
Un mundo donde la corrupción
Y el asesinato están a la orden del día,
Nace entonces la esperanza de tu amor
En un ocaso de sentimientos resplandecientes.

Tras el lejano horizonte se asoman tus ojos ámbar,
Penetran en mi alma llenándome de Interminables suspiros.
Aire sanador y rico de bondad recorre mi ser generandome felicidad.
¡Oh manantial de serotonina vertiginosa que no cesas!

Ante mí se extienden los verdes valles,
Inmensos y maravillosos,
Más allá de las altas copas que trepan hacia el cielo infinito.
Pensándote, imaginando cómo sería recorrer las grandes montañas,
Los últimos rayos del sol Iluminan nuestros rostros enamorados,
Ante el inminente manto estrellado.

Hoy y solo hoy me dejé invadir por la inmensidad de la vida para caer a tus pies,
Factor intrínseco que me hace resurgir,
Volar cual águila en las alturas para contemplar tu belleza,
Que todo lo impregna.

Al final esto es lo que nos cuenta en esta fugaz vida,
Un cuadro pintado con sonrisas,
Arte al óleo cromado de espectaculares tonalidades.
Simpleza, maravilla de existencia cuando contemplo el universo con tus ojos,
Infinitos sentimientos de un joven poeta, enamorado.