Sombra mía

Colaboración de Isabel Martín Salinas

He vuelto a casa. No sé por qué, ni cómo ha sido mi regreso. Sé que estoy aquí otra vez y quiero llenarme de todos sus rincones y hacer mía su aura. Contemplo sus muros, todavía firmes a pesar de las grietas, me envuelvo en la penumbra de las habitaciones vacías; absorbo sus matices, que ahora me parecen infinitos. La humedad se ha apoderado de las paredes y ha creado figuras caprichosas, ha teñido de gris el blanco de la cal, pero no me importa, porque estoy en casa. Sé que estoy en casa. 

No hay nada más que polvo y telarañas. Tú no estás. No hay nadie en ninguna parte, sin embargo,  me siento protegida en la penumbra. ¿Protegida de qué? No sé dónde he estado antes. No sé de dónde vengo. Hay un olvido oscuro que no puedo alumbrar. Vengo como de un sueño que no se recuerda. (…)

En la cocina miro por la ventana; me embeleso en el paisaje: las orillas del río, los álamos, el camino, y el valle, verde y quieto. Yo preparaba la comida junto a la ventana para espiar tu vuelta. Otras veces te esperaba sentada en el porche. Siempre venías a casa andando por el camino del río.

Me envuelvo en la luz que se filtra a través de los cristales; soy un puntito brillante de su halo. Junto a la chimenea, la luz se proyecta en las baldosas y las tiñe de un amarillo dulce y reposado, delimita sus perfiles, descansa sobre ellas y les presta brevemente algo de la viveza que tuvieron.

Sombra mía (fragmento). Dime que me quieres. Ayuntamiento de Málaga, 2009. 

Leer poemas de Isabel Martín Salinas pinchando aquí.