Cuchilladas

Colaboración de Xavier Eguiguren

Antidepresivos inyectados directamente en mis venas, los necesito para poder escribir tanto dolor tejido a puñaladas en cuerpos de mujer.

Pena de muerte que produce la convivencia con el patriarcado. Veinte mujeres asesinadas por el patriarca, el amo, el macho dominante, el alfa que muestra sus dientes de hombre violento y agresor de la psique, esta última escondida, parapetada en el cuerpo de ella magullado a hostias.

Por dios mujer no vistas el traje harapiento de la anulación a fuerza de "eres una mierda, no vales para nada", denúncialo y escapa de ese laberinto de golpes, odios, llantos, insultos, cuchilladas, explosiones de gas provocadas.
Ratonera en las que los niños son el cebo del que mata, y si esos pequeños no mueren, morirán en vida cada día.

Necesito antidepresivos para seguir contando escenarios de sangre. La sociedad tiene que abrir los ojos, mirar al agresor y desterrarlo portando una carraca, haciendo ruido cual leproso o apestado para alertar a otras mujeres de sus intenciones de destrucción.

¿Cómo será la muerte?, ese paso del ser y estar a la nada, transición obligada en la vida, pero dolorosa y con la sensación de haber dejado el gas abierto cuando te cortan la yugular con un cuchillo.

Ni una menos gritamos todas las semanas, y ya hay veinte menos. ¿Vamos a permitir que haya más crímenes? unamos nuestras fuerzas, hombres, mujeres, mujeres y hombres, encerremos en una cárcel con barrotes perennes al violento agresor, asesino.

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