El camino de Santiago primitivo

Relato de Xavier Eguiguren

Un camino de Santiago que reproduce el cantar de los juglares. Peregrino escucha el silencio, regocíjate en ese momento inhóspito y buscado. Un tiempo de laúdes, tamboriles y flautas.

El peregrino ahorcado.

“Por dereito ten a Virgen”

“Es el más divulgado de los milagros del Camino de Santiago y sucedió en Toulouse en el año 1090. En el Liber Beati Jacibi  se le atribuye a Calixto II.

Un romero alemán devoto de Santa María viajaba con su hijo por Rocamador hacia Santiago de Compostela. Un malvado y hereje posadero introdujo secretamente un vaso de plata en el saco del hijo. Delatado y descubierto, un juez mandó ahorcar al mozo delante de su desolado padre, que llorando continuó su prometida peregrinación. Pasados tres meses, de regreso fue a ver a su hijo colgado y muerto, descubriendo que aun vivía porque Santa María le sostuvo ese tiempo con sus manos. La gente indignada buscó al posadero hereje, que al confesar su culpa fue quemado en la hoguera”.

Quien va a Santiago y no al Salvador. La villa de Oviedo, antigua, vestida de domingo bucólico, se regocija viendo como cae la lluvia con cadencia sobre su suelo eternamente mojado.

Gotas de mayor a menor tamaño, dibujan círculos concéntricos de diámetros, los primeros pequeños a grandes e infinitos los últimos. Lemiscata, baile de ondas sobre un gran charco en la plaza del ayuntamiento.

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I

Serenatas de trinos durante un tiempo infinito, enmarcan el caminar hasta San Juan de Villapañada, por una senda de hospitales borrados repleta de historia. Recibo en la primera etapa del camino primitivo de Santiago, hoy, más de lo que he dado.

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II

Un mar de niebla, de humedad sin fin. Piel de agua efímera cubre formas animadas e inanimadas. Envuelve mi cuerpo el oxígeno limpio de la mañana, empapa esta cabeza el infinito de los pensamientos circulares, y ajenos los pies, caminan sin dar cuenta de sus experiencias con los guijarros, siempre adelante por el trazado del recogimiento.

Cae la lluvia al iniciar la segunda etapa del camino, trayecto que va desde Villapañada a Bodenaya. Disfrazado de hora, minuto y segundo, Dios es dueño del tiempo, ese momento quiere vivir eternamente, y se hace renglones en la memoria del caminante.

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III

El sol peregrino y solitario, permite que la luminosidad camine sola, muda claridad perimetrada con cercas de madera. Complot entre el cielo y la tierra, por el cual se forman cuadrículas verdes, azules y amarillas, pastos infinitos cóncavos y convexos.

La tercera etapa del camino abarca el espacio que han de cubrir nuestros pies, desde Bodenaya hasta Campiello.

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IV

Aún resuena en mi oído un despertar con hermosos y tenues susurros. Una melodía que se corresponde con la levedad que queremos para con nosotros mismos, leve la tierra, el cansancio.

Un comienzo dulce, al escucharse el “Ave María” de Händel, que surgía de entre las paredes de colores, esas que delimitaban nuestro ser y estar. Recuerdo una casa de color rojo que se despedía de todos los espíritus peregrinos, dejábamos un refugio precioso para interiores con mil cargas, ya un poco más atenuadas.

De “Campiello” a “Berducedo” por el camino de los hospitales. Mil doscientos metros de niebla que te lame la mochila, que pesa, te ciega, que no te deja ser testigo de la belleza del paisaje.

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V

Las cuatrocientas sesenta mil necesidades del ser, se apilan como piedras en los cajones más escondidos de la psique. Los pasos que pesan, son el antídoto para el afligido. El continuo caminar reduce las exigencias del peregrino, cada pisada en el camino hace más fácil y liviana la propia vida.

La quinta etapa del camino concluye en Grandas de Salime. La niebla y el rocío de la mañana son compañeros embutidos en sus pensamientos. Bruma y humedad cálida, que como el viajero, ya sea peregrino, romero o palmero, se desprende de su peso. Alba construida con pequeñas gotas de agua fresca que quedan detenidas en mi viaje, sobre la ropa que me cubre.

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VI

Túneles de pasos arañados en la tierra y flanqueados por bosques de pinos. Reinos de tamaño ínfimo que se ubican a lo largo del camino primitivo, en la sexta etapa desde Grandas de Salime hasta Fonsagrada, esta última villa ya en la provincia de Lugo.

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VII

Un sol hermoso asoma tímidamente su rostro. Viajero disco de luz se aventura a tocar con los primeros rayos, un corto espacio de agua pura que fluye de la fuente sagrada que da nombre a la villa de Fonsagrada. Porción de líquido único y exclusivo para este peregrino.

El círculo infinito acaricia el tiempo. Los primeros pasos de la mañana se han consumado y se dirigen a la localidad de O Cádavo Baleira, como parte de la séptima etapa del camino.

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VIII

Imágenes de sonidos dibujadas en los códices, que pudieron haber sido, que nunca fueron porque murieron en el “scriptorium” de amplios ventanales, afecto al pensamiento de los caminantes.

Camino real como la vida, el que une en la octava etapa, O Cádavo Baleira con la ciudad amurallada de Lugo.

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IX

Me abrazo a la almohada, la noche se acuesta, las piedras del camino corren más que el peregrino. Paso tras paso, sueño que me aferro al crujir de los árboles, estos se mecen con la intención de seguir durmiendo.

Desde Lugo a San Romao da Retorta, en la Galicia perenne habita el caminante, ahora en la novena etapa del camino.

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X

El aire que nunca olvida, recuerda fragancias de fragmentos de vidas. Los viajeros, de sentidos y sentimientos doblados, algunos encontrados y otros livianos, pesados, pero todos guardados en amplias mochilas, afrontan la décima etapa desde San Román da Retorta a Melide.

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XI

Cientos de almas y destinos confluyen, cien piropos al camino antes primitivo, unido a partir de ahora al francés. Aguas santas, única espuma de vidas que se dirige hasta o Pedrouzo, en la undécima etapa de un camino antiguo.

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XII

En la última noche se apagaron las estrellas del firmamento. Con la salida tímida de los primeros rayos de sol parecía no querer empezar el día.

Los peregrinos se disponían en hilera, seguían el sendero encandilados por las señales, entre cada uno de ellos polvo y piedras. Conseguir beber con sed la soledad es un gran logro, una recompensa que obtiene un viajero que teme que la muerte, sea su compañera de camino en algún lugar aislado.

La duodécima y última etapa termina en la plaza del Obradoiro en Santiago de Compostela.

“Como los 12 apóstoles, las 12 Tribus de Israel, los 12 dioses y titanes del Olimpo, los 12 Caballeros de la Mesa Redonda, los 12 Pares de Francia del Rey Carlomagno, los 12 fundamentos o bases de la muralla del Nuevo Jerusalén, las 12 perlas, las 12 puertas, los 12 ángeles que protegen las puertas, los 12 veces 12.000 hombres que vivirán en la ciudad sagradas, las 12 tareas de Heracles, los 12 compañeros de aventuras de Sigfrido y mil veces 12”.

Dejar de caminar, detener los pasos, y para mis adentros pedir.
Camino de Santiago primitivo, nunca nos olvides.

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