Te rompes en mil pedazos

Relato de Xavier Eguiguren

Te rompes en mil pedazos.

Seis mil quinientos setenta días sin resuello, con cicatrices que no cierran.

Un mar de noches con el miedo punzante en la piel, pesadillas que sangran. Eres la mujer reflejada en un espejo de cristales rotos.

Miedo, sicofonía entre las paredes blancas de tu cárcel doméstica, puertas destrozadas, espadas ensangrentadas se clavan en tus pensamientos destructivos.

La imagen recurrente de tu cuerpo inerte que está y no es, que es y no está. Perfil de tiza blanca en el suelo de una habitación desangelada.

Trauma resultante de amar el desconsuelo, descolgando las campanas que tocan a golpes de voz de quien te insulta, entre ingesta de alcohol y raya de cocaína te odia como mujer, viola y ensucia tu cuerpo, destroza tu alma, se ríe del llanto de agua salada que reconcome la almohada de tu cama violentada.

Valiente, renaces te encabritas y rompes las cadenas que mantienen las fobia. Retiras la cómoda que cada noche bloquea la puerta de tu casa, destruyes las raíces de plomo que pesan en tus bolsillos.

Hoy quieres ayudar a otras mujeres que llevan sobre sus espaldas el yunque del maltrato. Enseña la salida del pozo a esas pobres encarceladas en un habitáculo con barrotes de cristal y golpes.

Eres la esperanza de mis renglones torcidos a patadas, porque necesito escribir un final feliz.

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