Estrofas del silencio


Poema de Eulogio Gavela

Jugamos con estrofas de silencio
colgadas en retazos de la nada
impropio renacer de madrugada,
los sonares torpes el oído necio.

A tus pies me reclino y reverencio
esperando esquivar esa mirada
rogando ya termine la jornada
y ver si de tal forma me licencio.

Difícil entender ese dictado
no sé de  qué colores tiene el brillo
si fuera de aquel propio del tomillo

quizás de un tal marrón azucarado
que pueda ya dejarme aposentado
tu morada, la torre del castillo.

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