Adagio


Poema de Rafael Pérez

Oí hablar  al aire, tenuemente,
-adagio  en lira de árboles-,
mientras  la luz primera del día, - decía mi madre--
recortaba encinas del valle.
Y  quedé,- ¡qué bien!,- flotando
en  la  quietud  limpia de la mañana,
 en sus contornos,  en sus distancias.
Y supe,-sin verme-, quién soy.
Me sentí libre y di valor  al aire, a la luz
que había en la voz de mi madre.
Su sonrisa, su presencia,
las vi muy cerca aquella mañana distinta,
prestando  luz  a mi noche larga.

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