Pluma incansable


Poema de Ana María Catalá

Tú mi pluma incansable, me sirves de desahogo.
a través de tí derramo, mi sangre sobre los folios,
la  sangre de mis heridas, profundas y dolorosas,
que me matan poco a poco, con una larga agonía

Tú mi pluma incansable, nunca te quedas sin tinta,
y vas escribiendo en versos, las penas del alma mía.

Derramas mis sentimientos, cual ola que empuja el viento,
y vuelca su espuma blanca, al  estrellarse en la orilla.

Tú mi pluma incansable, mi apoyo, mi buena amiga,
desahogas mis pesares,  gritándolos entre líneas,
aunque no te escuche nadie.

Vas destapando las penas, que dentro llevo escondidas,
y que lloran en silencio sobre las blancas cuartillas.

Quisiera gritarlas al viento, y arrancarme las espinas,
pero me duele el orgullo que es lo único que tengo,
y solo a tí te las cuento.

Tú conoces bien mi vida, pues la escribes a diario,
sabes de mis amarguras, por no sentirme apoyada,
valorada, comprendida.

Sabes de mi soledad, de mis horas de silencio,
pues sólo a ti te lo cuento, para que en vano lo escribas.

Quién sabe, quizás un día, como suele pasar siempre,
cuando yo me haya ido,  valoren mis sacrificios,
y tengan remordimiento,
pero de qué servirá después de que yo haya muerto.

Las cosas se hacen en vida, después no sirve llorar,
las conciencias no se acallan, por rezar un Padre Nuestro.

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