Mansedumbres


Poema de Lola Caballero

(Una tarde en Barcelona fuimos mi hija y yo  a ver una exposición    
de Arte Contemporáneo. Días después escribí el siguiente texto)

Tarde de noviembre
solo dos cuerpos
en aquellos laberintos del Arte.
Una obra es una habitación de plomo.
Vacía. Sin salida.
Las paredes hablaban,
y gritaban
y susurraban
Dolor, incomprensión infinita, montes desérticos.
Soledad, desamparo intraspirable, mares grasientos.
Sufrimiento, aflicción, valles secos-resecos.
            
La hija en el centro
de la muerte
se mueve con sigilo
buscando una rendija de luz.
Salir…salir…buscar una salida
dentro de tanta oscuridad.
La historia me ha contado
del desgarro inhumano
en los hornos crematorios
tantos, miles de seres humanos: mujeres, hombres, niñ@s
sepultados…olvidados
ovejas al matadero.
La madre entra
¡Ven!, ¡ven!
vayamos al Centro del Dolor.
Dos Cuerpos se Abrazan.

Solo una bombilla ilumina la estancia de plomo.
En los Cuerpos Madre-Hija
Traspasan
Miradas cómplices perdidas para siempre.
Manos acompañantes colgadas en el muro.
Labios que jamás volverán a pronunciar te quiero.
Cuantos abrazos que nunca volverán a darse.

El tiempo trascurre
Por las venas de los Vivientes
Y bocas, vientres, sangres vivas
Pronunciad  sus Nombres
MANSEDUMBRES.
Madre-Hija
En un cuarto plomizo
Mueren
Y se abrazan.

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