Poemas de Lola Caballero


Salgo de mi ensimismamiento cuando escucho     

Ser o No Ser
he ahí la cuestión
las palabras de Shakespeare
se agolpan una y otra vez
Ser o No Ser
una y otra vez.
                       
Salgo de mi ensimismamiento cuando escucho            
los pasos de Gabriel hacia mi cuerpo. Me besa en los labios      
y sus buenos días recién inagurados. Pone música en el equipo,
que ya le queda poco para agonizar. Es suave y dulce el sonido…
se escurre entre los dedos…si fuera seda…Me han entrado unas
ganas enormes de escuchar  El Quinteto para  cuerdas de Bruckner.
 …No quiero moverme…
Las palabras de Shakespeare se diluyen…



Amigo Bukowski


(“…Hay un pájaro azul en mi corazón que quiere salir
pero soy duro con él, le digo quédate ahí dentro,
no voy a permitir que nadie te vea…”. Bukowski)
  
Deambulo por la ciudad.
La noche entra muy despacio.
La noche penetra en la antesala del tiempo
Y me has venido a la memoria
amigo Bukowski,
he visto tu gran cuerpo riéndose en la noche.
Bebemos cerveza
y fumamos hasta hartarnos
y nos acoplamos en cualquier plaza
a mirar la luz de los pájaros
a contarnos secretos
entre sábanas y camas revueltas.
Tu ronca voz me susurra:
“estamos aquí para reírnos del destino,
y vivir tan bien nuestra vida…
que la muerte temblará al recibirnos” .
Me haces reír, reímos a carcajadas
Me has invitado a tu hotel de periferia
con las mujeres del mundo
y me dejo llevar .
No lo hagas ¡me dijiste al oído!
“A no ser que salga espontáneamente de tu corazón
y de tu mente y de tu boca
y de tus tripas
no lo hagas”.
Árboles de Enelbos, Olmos, Encinas
entre brumas me guían
y tus pájaros azules
y mis pájaros verdes
se acoplan al brindis de Thánatos
y Eros nos quema por dentro.
Hay fuentes luminosas en tus manos.
Nada es eterno y me besas.
La noche es tuya
y yo me dejo llevar en tu costado.


Resistencia

Me desplazo
a otros mundos
habitables de voces
donde reina la luz y las sombras.
Allí siembro la huella
de una parte mía.
Estoy viva.
Me he escapado por la puerta oculta,
de un laberinto oscuro
con rostro de rezos y letanías,
de máscaras y apariencias.
He sobrevivido en la oquedad
más oscura del alma y el cosmos
donde pensé que habían robado
mi tiempo y sonrío,
al sentir que estoy viva
y aún en el infierno me he mantenido intacta.
La noche más temible
no ha podido con mi luz.
He resistido.
Tengo un cuerpo fuerte,
tengo unas vísceras de armas tomar,
tengo un corazón de acero
con sangre a flor de piel
por las tristezas que veo.


Renací en las sombras

Renací en las sombras
donde no caben las palabras
mis labios incontenibles
y tus manos
y un valle abierto.

Con cautela mi quebrantado
cuerpo deposito
en tu cuerpo y en tu piel
más viento y más frágil.
Y sentir que soy tu aliento
entre la espiga
en la orilla de la noche,
el deseo imaginable
el lento océano.


Soy tanto de tí

La luna va ocultando
su rostro blanco
bajo la marcha triunfal
de la tormenta.

La música inunda
el corazón oscuro
de golondrinas eclipsadas.

El viento acecha de cuajo
tu costado
que me abruma
y que me enciende.

Hasta el polvo improbable
el infinito
y minúsculo universo,
habitan en el hueco
entrañal de mi existencia,
en la mísera piel
de cristal envejecida.

Oh tierra opaca
perfume otoñal
en que me envuelvo,
porque  soy tanto de ti…
de nada…



Ahora

Quizá impasible
he llamado a la muerte.
Nunca sus dedos se hincaron
como ayer
como un sollozo
como un pecho encabritado.
No Amor,
no beses
el rostro delirante
de la muerte,
su aroma
afrodisiaco,
deja su anhelo
de alas oscurísimas
que se escapen
por corrientes desoladas
¡desérticas corrientes!
sombra para siempre.
Y dime noche
el olor de tu rostro
entre el aliento
de mi boca
fermentada.
Ahora.
un instante ciego
besa mis pechos de celindas
o cubre fugaz mi sexo
de tumultos
en este tiempo
un instante ciego.