Pero el mar


Poema de José Antonio Fernández

¿A qué hundir los pies en ese horizonte
inhóspito o mar estéril de arena?
¿A qué extenderse frente
a mis ojos
como un espíritu que se diluye
para acabar proyectándose luego
a ras del cielo, así,
como contemplativo?
¿O qué fue de aquellas dunas de arena
floreciendo en el suelo
como rosas de duda
o deslizándose minuciosamente
hacia la noche pura?
¿O qué de aquella luna
implacable
saboteando de azul las aceras?

Pero el mar.

Mar como rescoldo de luz o estatuas
de sal sacudiéndose de las olas:
desde le seno profundo
a la superficie: como promesa
gravitando desde el hueso del dátil.
Como oasis circundando el planeta
con hambre es cada esquina.

Pero el mar.

El mar rendido al hombre
como serpiente piadosa que tiende
pan al hambriento desde
el eco de una palmera invertida.

Pero el mar.

El mar sin más.