Rosa María Costa Matas, poemas

Barcos a lo lejos

Barcos en la lejanía,

¿adónde vais?

decidme vuestra ruta.

Velas al viento,

¡cuántas tempestades

os habrán deshecho!

Ni tormenta, ni huracán

pueden a estos navíos

doblegar en su afán.

Mi corazón, barco velero,

tampoco se domeña

con viento ligero,

que aguanta tempestades

y después de hundido

bien puede resurgir

de las profundidades.


Ulises

Yo como Ulises un día

oí cantos de sirenas,

pero en lugar de alejarme

yo quise irme con ellas.

¡Si mi barca ya maltrecha,

partida, resquebrajada,

había ya zozobrado antes de verlas!

¡Ya, qué más daba!

Me fui con ellas, huí,

atravesé los océanos,

contra las rocas rompí

hasta hacerme mil pedazos.

Y volví.

No era mi mundo.

Ellas tan libres, y yo,

ahogada en mi propio llanto,

no supe ser como ellas:

solas, altivas, seguras,

del mar y las rocas dueñas,

sin miedo ni culpa.

Me produjo espanto

sentirme desnuda

y al fin tuve que pedir,

como Ulises,

unas fuertes ligaduras.


Nada

Nada es nuestro.

Nada es tuyo ni mío,

nada es del tiempo,

nada es de ayer,

ni del hoy ni del mañana,

nada es real,

ni nuestra propia alma.

 

Nada es eterno,

ni lejano ni próximo,

ni verdadero.

Nada es triste ni alegre,

nada es propio ni ajeno,

ni mortal o inmortal,

ni duradero,

ni pasajero o fugaz,

nada es perpetuo.

 

Nada cierto ni incierto,

nada seguro, nada certero,

nada odiado ni amado,

nada imperfecto o perfecto.

Nada es lo que es,

nada es nada,

ni crucial ni banal,

ni de la tierra o del cielo.

 

Nada eres, nada soy,

y nunca nada seremos.

Nada el ayer, nada el hoy,

nada es el alma ni el tiempo.


Rosa María Costa Matas es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.