Es Navidad


Poema de Norma González Peralta

Es Navidad.
Voy corriendo a liberar
la libélula del alfiler,
a suavizar el chirrido de la chicharra,
a apagar el incendio de tus labios,
a escuchar el concierto de tu arrullo
perfumado de músicas y cantos.
Voy corriendo a palpar
la suavidad de la brisa
circulando por las verdes ramas de naranjos.
Voy corriendo a marear mis sentidos
de madreselvas, glicinas y geranios.
Voy corriendo a inventar
un concierto de luces y sombras,
a recordar historias olvidadas
en los labios de mi madre.
Voy corriendo a imaginar
los límites del alba
en los troncos extasiados de rocío,
en las horas amanecidas del verano
de este invierno nevado.
Voy corriendo a escuchar
las rondas de manos tiernas
unidas en círculos de cantos de antaño,
de canciones de cuna,
de nochebuenas de pan dulce, sidras
y ausencias amargas.
Voy corriendo a rezar una plegaria
de inocencias y quimeras nostálgicas,
de credos falsos, de ignorancias mágicas
que no existen más que en un libro fantástico.

Es Navidad.
Voy corriendo a descorrer
la cortina de los sueños
hecha polvo en la ventana,
por si el cielo derrama su alegría
sobre los ángeles perdidos de los hombres
que ya no viven ni en nobleza ni esperanza.
Voy corriendo a descolgar
la injusticia de las calles
que no quede un solo niño
sin establo ni regazo donde
acunar sus sueños de duendes,
sin inocencia hecha pedazos,
sin estrella de Belén,
sin guía, sin rumbo, sin espacio.
Voy corriendo con mi alma pequeña
flotando en la mano abierta,
con ojos de asombro en la virginidad,
con la gracia de lo que renace cierto
entre lo sublime e inefable.
Voy corriendo a encender
las estrellas en el campo,
esas farolas de la huerta
que surgen glamurosas en la tarde
para que se quede prendida
tu plegaria de niño recién parido,
tu canto de protesta,
de grillo cansado
de durezas de escombros
que parten el brazo y seas
la voz que clama justicia
en la dignidad del trabajo,
en el reparto de panes,
en los ojos mendigos de bocado.
Que la noche iluminada de besos
sea el hambre que llene de ternura
los abrazos.

Es Navidad
en mi alma.
Ya no voy corriendo a ninguna parte.

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