María Inmaculada García Gómez

Madre Natura

Destino de la madre, luz concibe

rayo, manto de sol, verdor reclama

sobre pétalo a pétalo derrama

su salto de viveza, amor describe.

Pasión de su color tal cual define

del verde a su esplendor, al rojo vierte

azar o perfección corre su suerte

la elección, el color, que se decline.

Destello primigenio por sus tallos

sin culpa va la rosa, olor en mano

bien fragante y elegante conquistando.

Mariposa monarca a sus trasmallos

alimenta a su estirpe en el verano,

las hojas del rosal va devorando.


La insistencia del tiempo

Entre el todo y la nada, existe un encuentro vacío de extravíos varios:

El desliz sobre las onzas de cristal ameniza la ligera arena…

en su caída libre llenando la nada,

para vaciarse del todo ante la fuente de tiempo,

de instantes correctos y segundos desfallecidos

de minutos conformados y horas apacibles

llenas de nada, la felicidad

y odas al todo agónico.

Entre tanto y tanto, el todo intentando llenar a su nada,

va perdiéndose a sí mismo hasta poder completarla,

deshaciéndose en el tiempo al formarse en un mientras,

el tiempo se le acaba...

Mañana no habrá sido nada, para el todo sin remedio.

 

Somos pequeños espacios de tiempo para algunos,

lagunas de senderos para el viajero que nos explora.

Sueños inalcanzables para el ilusionista ilustrado...

Destiempo, para el pasajero momento que partió,

sin advertirnos en su camino...

Estacionarios en desuso para él que la monotonía partió su roce;

estanques de paz para él que supo contemplar nuestra alma;

pero solo el tiempo nos hace paladear el aire que nos motiva,

en la ilusión y en la esperanza viva, por la libertad del derecho a la vida.      

     

Planeta y humanidad

El suceder metódico de vida

del tiempo ante su roce, ley... universo

atestigua la rima, acento y verso

entre tus manos fina voz derruida.

Ante un paso gastado, larga huida

diafragma contenido, el haz inmerso

orbitando la noche, al día disperso

el horizonte intacto, luz rendida.

Esfera cristalina, mar y tierra

fugaz fuerza que atraes, es su huella

impulsa su gemido, mar y fuego.

El bostezo de su alma fiel aterra

desliza su figura, cruel doncella

Morfeo desvalido a su amor ciego.


María Inmaculada García Gómez es miembro de la Unión Nacional de Escritores de España.