Poemas de Francisco José Blas Sánchez


Entre mis brazos

El hontanar

se quería vaciar,

el fuego quería

apagarse,

el viento

no quería soplar,

la tierra

quería ser marchita.

Pero no.

Entre mis brazos

llegaste al paraíso

en un instante,

después de unas sonrisas,

después de una conversación,

te despediste con una mirada

que se apagaba aquí en lo terrenal,

aunque estás vivo en otra dimensión.


Arcano

“… Y sé que la mano de Dios guía mi mano”

“… Y sé que el espíritu de Dios es el guía de mi espíritu”

Walt Whitman 

 

Llorar la Aurora

He sobrevivido a una guerra. O dos.

En la calle está el combate

por la noche hay más peligro.

Me gustan los días de lluvia

me dicen que fui feliz,

cada Semana Santa el cielo llora.

He llorado ante el peligro

aunque me enfrento a él. 

Cada día es un arcano,

he sobrevivido a la noche.

La amenaza no durará cien años.

Nacemos con la incertidumbre

pero algo ignoto poderoso

nos guiará hasta el más allá.

La lluvia traerá buenas noticias.

 

Empíreo

Soy un Kamikaze

en busca de lo eterno.

En mi autobiografía

hay un suceso que es secreto.

Justicia y Gloria

para nuestros muertos.

Almas inocentes

asidas a sus cruces.

Todo obrero

cobra de lo divino.

Cuando la alborada

quiera iluminar mi tumba

piensa en el paraíso.

Allí en lo lejos te espero

donde todo será cierto.


No te lo puedo decir todo

mi amor

es mejor así

y así lo hago porque te quiero.


Contempla mi casa

Contempla mi casa:

Fenicios navegantes como demás civilizaciones

en busca de riqueza en el barro de España.

Griegos levantinos fundadores de Alicante de su Iberia,

España nuestra.

Roma portentosa, calzadas históricas de su Hispania

huellas en España, tuya y mía.

Rey Godo Recaredo abierto a la cristiandad en mente y pecho,

será estela eterna.

Teodomiro sembró fruto cristiano pagando tributo.

Cristiandad, judaísmo, islamismo son fuego

marcadas en la faz de España,

avivan las cenizas, la añoranza sefardí,

nostalgia musulmana.

Fiesta mora, fiesta cristiana.

Dejad musulmanes que Tudmir gobierne,

no allanad esta albura tierra con más muerte.

Desde Asturias la resistencia queriendo recuperar el reino:

Don Pelayo, Jaime I y el Cid magnánimos.

Contempla mi refugio:

Nombres como tantos vientos, tantas épocas:

Orcelis romana,

Auriola visigoda,

Uryula musulmana,

de vuestro río de oro, nuestro río muerto,

fue vuestra, Orihuela nuestra.

Fue una sibila la Armengola auxiliadora,

continua la historia:

realismo de Valencia por Vicente Blasco Ibáñez,

Oriola,

escribió en pluma Gabriel Miró: Oleza, literaria, 

Orihuela nuestra, Orihuela Española,

cien años de fruto en nombre de Miguel Hernández,

admira mi tierra, enamorarse. 


Santa Juana de Arco

Gloriosa como la estatua de la libertad

tus días azules combatían 

contra las tenebrosas tinieblas

amenazada por la urdimbre.

Centinela celeste

vaivenes del mar por tu fe

roca perenne

Dios y tú en el combate.

La traición mató tu cuerpo

pero no tu alma

ya descansas

allá en los altos cielos

donde viven los sueños.


Equivocado:

Le dijo el loco al científico:
estás equivocado.
Le dijo la víctima a su verdugo:
estás equivocado.
Le dijo el niño al político:
estás equivocado.
Le dijo el pecador al virtuoso:
estás equivocado.
Le dijo el hombre a Dios:
estás equivocado.
Y Dios le dijo al hombre:
ambos estábamos equivocados,
ambos debemos perdonarnos.


Crepúsculo

Caminando voy yendo,
sobreviviendo voy yendo.
Yendo voy llegando:
llegando hasta terminar.
Y con una nueva luz
todo como si volviera a empezar.
Pero sin duda nada será lo mismo.
No quiero guerras
ni maltratos.
No quiero una guerra contra terroristas
ni venganza,
ni una guerra legalizada.
Bastante tengo con mi alma atormentada.
No quiero ir a la guerra:
no quiero ser un héroe.
Dejadme con los niños, ancianos y mujeres.
Bastante tengo con las imágenes
de los heridos y los muertos.
Impuesta tara a la carne y al alma.
No quiero violencia ni con la palabra,
ni hermanos asesinados
de cualquier raza.
Guerra, ingente inutilidad
que nunca acaba.
Me queda la duda
como la esperanza.4

Empireuma nº 33 


Mundo herido

No quiero llevar
la procesión por dentro,
quiero cambiar el mundo,
en esta vida uno mismo no es nada.
Y si no lo crees:
pregúntale al indigente, 
pregúntale al alcohólico,
pregúntale al suicida:
si se rió de ellos la vida…
Mundo bello, eres mi lecho.
Mundo herido, mundo injusto.
Hazme un hueco para cambiarte
Y hacerte más justo.  


Heredero

“…Lo prohibido de ayer o dificultoso hacen de los pasos de hoy
que sean cómodos e iluminados…”  
José Luis Zerón Huguet.

Fue desde la creación,
se hizo ser en su hermana,
caminará hasta mañana
esquivando la maldición.
Empezar desde la bendita infancia:
retando al error,
provocando temor,
a la desdichada ignorancia.
Heredero testigo más que camina:
y será libre aunque lo encierren,
y estará vivo aunque lo entierren.
Quitarán de su corazón la espina.
Heredero de la tierra,
heredero de la promesa,
invitado a comer a la mesa,
guerreando contra la guerra.
Triste por sus hermanos,
no es enemigo de sus enemigos,
amigo querido, queriendo a sus amigos,
inocentes y débiles sus manos.
Harto de la absurda malicia
pocos saben su secreto.
Acechan perversidad y deslealtad.
Después de caminar, el umbral abierto.
Heredero de la cruel tristeza,
heredero de la enfermedad,
heredero de la muerte,
heredero de la infinita riqueza.
Hoy muy vivo, mañana muerto,
pasado mañana repetición.
Obligado a pagar la obligación:
Heredero de la lealtad, aunque duela.


Heme aquí sólo

Heme aquí solo 
en medio de tantas almas,
sentimiento luminoso 
porque en la distancia me acompañan.

Imagino sus manos 
acariciando heridas
que el rostro refleja.

Caréceme el calor palpable
porque el hombre no es libre.

Como herencia un descolonizado paraíso.

Sóbrame esperanza
porque la batalla
siempre la gana el hombre pacífico.

Y cuando menos me lo espero
me acompaña un amigo. 


Amiga vida

“Con tres heridas viene: la de la vida, la del amor, la de la muerte.”
Miguel Hernández.

Mira la vida pasar
vestida de gala
en la alegre mañana,
vive la Vida su vivir
miles de años a su espalda.
La Vida sonríe
al recibir al alba,
murmullo de niños
jugueteando
en el patio del colegio
en la plaza del pueblo,
más cerca de los niños
deberíamos estar.
Revoloteo canto de pájaros
entre rama y rama
del árbol,
emblema de amor
tallado en su pecho,
cobijo de sombra
ante el caluroso desierto
cobijo,
ante la tormenta
del desamor desértico.
Recreada la mirada
por la belleza de la naturaleza
por la belleza de la vida,
¡qué bella!, vestida
con su ropa nueva,
¡qué guapa!
Vive la Vida,
Vive y muere sintiendo
¡Viva el regalo de Vida!
Vive la Vida su vida,
La Vida.
En el momento de tempestad
será mi presencia ausente.
Al anochecer demasiados árboles talados
testigos de los besos de los enamorados,
testigos de la vida en su historia.
Los ancianos pasean
en el recreo de su descanso.
Camina el trabajador
con prisa hacia su casa
por un plato de comida
y minutos descansados de letargo.
Un llanto,
una sonrisa,
otro niño bienvenido al mundo.
Todos juntos caminamos
por el único camino
con único destino,
coincidimos en las calles de la vida
sin hablarnos, distanciados
amándonos,
odiándonos,
todos somos extraños hermanos
de una gran familia,
Vida nuestra madrina.
¡Ay Vida qué prisas!
tantas veces tan dura
y a veces suave
como entre sábanas de seda.
¡Ay Vida qué injusta!
Quisiera ser pintor
modificar tus pinturas negativas
en el lienzo roto
olvidado, arrinconado
tirado en el suelo.
Vida soy más viejo
me queda menos vida,
Vida.
Perdón de Dios
para ti y para mí
Vida,
que la muerte ya la tenemos
vivimos muriendo
y al morir resucitar quiero.


Miguel Hernández en la memoria

En la soledad te encontraste
materializando sentimientos en versos
con influjos de luna.

El viento arrastraba tu aliento
en una España escindida.
No considerabas yerto al amor.

Tu ser epígono
te llevó donde no cesa el sueño.

¿Por qué esa discordia
que acecha al pueblo?

Ausente quieren dejar a la vida,
ausente quieren dejar al amor,
mientras acompaña la muerte
en el silencio hiriente
de una realidad de desazón.

La huerta quedó huérfana
llora la higuera al sol.

Cayó el grano de trigo a la tierra
poemas ecuménicos son fruto,
pasando de manos a manos
generación tras generación.

Miguel, yo te imagino 
en el más alto pináculo
donde jamás el corazón endureció.


El camino del amor en la vida herida

Suena una bonita canción de amor,
me acuerdo de ti.
Mucho más amable el día,
en la oscuridad
el mal tiene más libertad.
Camino por la vida herida:
es muy bella, coqueta, un preciado tesoro, divina,
dura, amarga, mentirosa, desdichada, diabólica,
es la fruta del bien y del mal:
nos la llevamos a la boca.
Te amo,
te odio,
más tarde te perdono.
Caminamos el amor y yo por la vida.
Me asesinarás por el anhelo
y la huida por intentar cogerlo
al verme tan solo ante la realidad de tanto hielo.
Caminamos el amor y yo por el mundo con una gran herida.
Estoy cansado de caminar.
Triste canción de amor en la oscuridad.
Tú no estás,
sin tu sencilla mirada,
me encanta escuchar tu tono de voz
que me llega al corazón,
tu sonrisa de traviesa niña.
Hay un camino, estoy yo, y el amor.
Hay una vida, tú y una herida.


Integración

Este páramo presente
de mentiras cosechadas,
que no siegue la paciencia sembrada.

En el momento tempero
el dolor olvidado y tirado al humus,

pueda leer en la historia
la tenacidad y heroicidad
de ser simplemente amigos
y que haya la única diferencia
de que no haya diferencia,
sea el paisaje el mismo en su diversidad,
sea el paisanaje el mismo,

esté el hombre enamorado
paz sea su siembra
y como fruto:
hermanos todos
de cualquier etnia.

Abra las puertas el palacio de la sabiduría
a la integración.

La condición 
la impera el dinero.

Dinero a veces diabólico
más valido que cualquier raza y credo.

El poder está en nosotros,
el poder es fraterno
y no lo sabemos.
 



Francisco José Blas Sánchez es vocal honorario de la Unión Nacional de Escritores de España.