Poemas de Francisco José Blas Sánchez


Miguel Hernández en la memoria

En la soledad te encontraste
materializando sentimientos en versos
con influjos de luna.

El viento arrastraba tu aliento
en una España escindida.
No considerabas yerto al amor.

Tu ser epígono
te llevó donde no cesa el sueño.

¿Por qué esa discordia
que acecha al pueblo?

Ausente quieren dejar a la vida,
ausente quieren dejar al amor,
mientras acompaña la muerte
en el silencio hiriente
de una realidad de desazón.

La huerta quedó huérfana
llora la higuera al sol.

Cayó el grano de trigo a la tierra
poemas ecuménicos son fruto,
pasando de manos a manos
generación tras generación.

Miguel, yo te imagino 
en el más alto pináculo
donde jamás el corazón endureció.


El camino del amor en la vida herida

Suena una bonita canción de amor,
me acuerdo de ti.
Mucho más amable el día,
en la oscuridad
el mal tiene más libertad.
Camino por la vida herida:
es muy bella, coqueta, un preciado tesoro, divina,
dura, amarga, mentirosa, desdichada, diabólica,
es la fruta del bien y del mal:
nos la llevamos a la boca.
Te amo,
te odio,
más tarde te perdono.
Caminamos el amor y yo por la vida.
Me asesinarás por el anhelo
y la huida por intentar cogerlo
al verme tan solo ante la realidad de tanto hielo.
Caminamos el amor y yo por el mundo con una gran herida.
Estoy cansado de caminar.
Triste canción de amor en la oscuridad.
Tú no estás,
sin tu sencilla mirada,
me encanta escuchar tu tono de voz
que me llega al corazón,
tu sonrisa de traviesa niña.
Hay un camino, estoy yo, y el amor.
Hay una vida, tú y una herida.