Oscuridad


Poema de Carlos-Mateo Pérez Llorente

A veces, en plena luz del día, se inicia el crepúsculo nocturno y, antes que se haga la noche, se anochece. Anochecemos. La oscuridad se instalará rápida interiormente y todo, por momentos, se volverá opaco, hasta que la negra pesadilla desaparezca...

Atrapado en la penumbra;

oculto el azul del cielo;

oscuros los algodones blancos;

sentirse cruelmente prisionero;

sin conato de luz celeste;

sólo hay conatos de infiernos

cuando la luz se escapa

y nace la noche por dentro.

Es una experiencia que lleva

con amor el sufrimiento,

que la noche, siendo de día,

convulsa los sentimientos.

Es algo extraño, indescriptible,

que obnubila los pensamientos,

que frustra el equilibrio

y produce desconcierto…

No se concibe apagado el sol

¡No se concibe un sol muerto!

No se concibe que no queden

estrellas en el firmamento;

ni se concibe que ya no existan

en el cielo los luceros;

ni que la oscuridad prevalezca

con su espeso manto negro.

¿Dónde se fueron las luces

que ni sus sombras vinieron?

¡Qué negro aparece todo!

¡Cuánta confusión y desconcierto!

El caos está de visita;

 nuestros ojos quedaron ciegos…

Es peor que una trágica pesadilla

¡Que huya la luz del cielo! 

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