Heridas


Poema de Carlos-Mateo Pérez Llorente

Me clavaron por la espalda los cuchillos
del rencor,  de los celos y de la envidia
y, por dentro, sentí brotar la sangre
de mi alma dolorida.
Me dolí y me dolió tan profunda herida.
 Nada pude hacer, ni lo intenté,
solo estoicamente aguantarme,
sin pronunciar un solo grito,
sin ninguna queja;  en silencio,
con amargura, desgarrado por dentro;
asomándose también por fuera
lo que serían sentimientos;
y, estando a su lomo subido,
extrañamente lo sentí a cuestas;
pero sin perder nunca la esperanza,
-aunque pareciera una quimera -
pensando  que la justicia divina actuaría;
porque la humana, con tantos recovecos,
perversamente, a veces, se extravía
bifurcándose por los cruces del tiempo
y canales de componendas y arreglos…

Como los perros lamen, yo lamí.
Me lamí las heridas y me cicatrizaron.
Me cicatricé;
pero el recuerdo quedó anclado.
Y algo de improviso  se iluminó en mí.
Me iluminé.
Fue una especie de relámpago
y surgió una preguntada inesperada,
aunque acaso esperada:
¿Algún día olvidaré?
No pude contestar ¡No contesté! 

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