Poemas de Carlos-Mateo Pérez Llorente


Ensoñación

Los sueños son capaces de imaginar, crear y hacer vivir todo tipo de fantasías, vivencias, ideales, e incluso esotéricos fantasmas que yacen acurrucados en algún rincón del cerebro.

Ensueños que despliegan sus alas
y lucen en las noches de estrellas
al compás sereno de brisas y auras
y gemidos de violines y guitarras
bajo la dorada  túnica  de la luna llena.
Del temporal violento - ya adormecido -
hay marchitas ondas en la ribera,
abundantes algas y colchones tupidos
meciendo residuos de allende venidos,
que se integran pacíficos en las arenas.
Metales preciosos de aristas sutiles,
destellan flameantes su brillo y su haz;
y formas etéreas, con desdibujados perfiles,
encauzan el rumbo por perennes carriles
que conducen a la dicha, al goce y la paz.
Pasiones y ansias se encuentran serenas;
el bienestar  colma, realiza, atempera
exquisita existencia de ilusiones llena,
igual que nace florida la primavera:
Sin agobios, sin odios, sin llantos ¡Sin penas!
Todo está despejado, diáfano, transparente;
y el esplendor refulge y brilla placentero…
Rostros con gestos y aires sonrientes,
impregnados de dicha y de amores ardientes,
en un embelesamiento de alcance duradero…
Y aquellos que se fueron sin  regreso
y que de amor colmaron nuestras vidas
¡Los veo! Están presentes en el gran universo,
¡No están solos!  Están todos y están inmersos
en brillante desfile de estrellas prendidas.
Caminos de pétalos y arcos triunfales;
nenúfares flotando en lago dormido;
capullos abriendo de inmensos rosales;
susurros de cantos y de madrigales
sintiendo el aliento de los seres queridos.
Arco iris de fugaces y bellos colores
brindando con copas de néctares plenas
y cubriendo el cielo con mantos de flores
y con cantos y trinos de ruiseñores
en noche clara y tranquila, de luna llena.
¡Qué inmenso y elocuente concierto
de formas y de luces y belleza sin par!
Todo discurre por espacios abiertos,
entre matices de agua y de plata cubiertos;
y de cielo y de dicha y de hogar.
Briosos corceles galopando sin bridas
por infinitos campos de mies dorada,
y amapolas silvestres, de belleza henchidas,
como perenne ofrenda a la libertad y la vida
en mágica y fantástica noche embrujada.
Saturados y embriagados los sentidos
se proyectan raudos al espacio sideral;
y veo tus ojos verdes, en donde han nacido
luceros radiantes,  llenando de luz mi ideal,
mi alma, mi senda y  plácidos días  vividos.
Caricias de seda, de brisa y de labios,
de horizontes serenos, de lluvia y de mar;
sin ira, enojos, molestias ni agravios,
pues sólo un chillido oigo en el escenario:
Es el grito divino de  ¡Amar, amar y amar!...
¡Cómo se acrecientan las sensaciones y el encanto!
¡Cómo emergen súbitas  emociones escondidas!
¿Cómo puede surgir en un momento tanto?
¿Qué se ocultará bajo el celestial manto
y cuantas esperanzas estarán dormidas?
Afloran preguntas y surgen visiones,
que nacen y brotan con fuerza y vigor;
como un solo hito de largas procesiones,
de grandes deseos, bellezas y emociones
¡Que expanden diáfanos su esplendor!
Se suceden de los arpegios los sonidos
de melódicas notas de musical fantasía;
y sigo soñando, acurrucado y dormido,
gratificando los sueños mis cinco sentidos,
con la cadencia eurítmica de melodías…
Nada es estridente. Todo está acompasado.
Estelas celestes formando figuras
repletas de espuma y brillo dorado,
que  contemplo gozoso y ensimismado
por el gran espectáculo de su blancura.
Contemplo en lo humano la figura
de  nobleza, de honra y decencia,
con tal genio, sensibilidad y ternura
que es un sentimiento de dulce locura:
¡Impedir injusticias! ¡Eliminar la indigencia!
Que no se oculte nada en la apariencia;
que no subyaga en la pureza lo podrido;
que nunca gane lo culpable a la inocencia;
y haya auténtica y tranquila convivencia
¡Sin que nadie se sienta preterido!
Y brotan preguntas en secuencia infinita,
mientras mezo mis sueños-en el tiempo inconexos-
y el alma se llena, se crece y palpita,
al compás que el cerebro imagina y medita
¡Qué paradoja! ¿Dónde está el nexo?
El brillo del oro y la púrpura saliendo
con esplendidos colores vivos y relucientes;
y tonalidades de plata y mar emergiendo
de nubes negras que estaban cubriendo
el dulce sosiego de los alicientes.
¡Me quedo contigo! ¡Me uno! ¡Me adhiero!
¡Seguid flotando en mis pensamientos!
¡Seguid expresando amor sincero!
¡Seguid caminando con pasos certeros!
¡Seguid soplando brisas sin viento!
Saciad el espíritu de paz y de amor,
de vivencias felices y de inmensa ilusión,
de colores y de luces de gran resplandor…
¡Quedaos, sueños, a mi alrededor!
¡Quedaos, sueños! ¡Aunque seáis ficción!


Nebulosa

Nebulosa densa y continua
flota ingrávida y saturada,
en espacio cargado de ansias;
y yacen indefensas,
pues están desarmadas,
a merced silenciosa de sutiles rachas
que soplan taciturnas, muy tenues,
casi cansadas...

Confusiones surgidas de brumas extrañas
invaden silentes una luz que se inflama,
tornando el fulgor de noche estrellada,
en visión borrosa de figuras opacas, 
instaurando cruel desolación 
en el fondo de mi alma.

Silencios, siluetas y sombras
-que no dicen nada-
permanecen estremecidas
y coexisten dominadas
por un genuino influjo,
que prende y atrapa
con poder, resistencia 
¡y con brío y con garra!

Visiones de espíritus
están proyectadas
en pantalla que envuelve
cristalinas ánimas
en el universo dormido
de palabras calladas...

¡No me nubléis míseros fantasmas!
¡Que quiero ver imágenes diáfanas!
Perfiles nítidos de figuras claras,
de color natural, impolutas,
¡sin máculas!

Luminosidad hermosa
de hermosa mañana;
mar irisado por luces del alba;
sin bruma que encubra 
el resplandor de la llama,
ni confundan sus nieblas siluetas que nazcan
del caos que confluye en la encrucijada
de caminos cerrados sin razón y sin causa.

¡Pesadilla!:

Despierta al rumor de alegre mañana,
que el sol crepuscular ya asoma

 ¡Es el alba!

Los pájaros ya trinan y ya cantan
con jubilosa alegría y con esperanza
fluyendo la vida por sus gargantas
al recibir el céfiro de la madrugada.

Pétalos de flores, de olor saturadas
e intensas caricias de ráfagas
con destellos de luna 
- blanca y dorada-
y ríos llevando agua que mana
de cúspides - antes nevadas -
discurriendo muy frescas 
desde altas montañas…

 Así se avista, desde la distancia,
 un insólito y bello paisaje
 en visión panorámica:

Ya ondea la flamante bandera,
de colores rojo y gualda,
símbolo de las nobles tierras
de mi nación: ¡España!;
y cielo y mar, azules y serenos,
en esta, mi querida Patria, 
de horizontes diáfanos, 
puros y límpidos 
¡Como patenas sagradas!