Nebulosa


Poema de Carlos-Mateo Pérez Llorente

Nebulosa densa y continua
flota ingrávida y saturada,
en espacio cargado de ansias;
y yacen indefensas,
pues están desarmadas,
a merced silenciosa de sutiles rachas
que soplan taciturnas, muy tenues,
casi cansadas...

Confusiones surgidas de brumas extrañas
invaden silentes una luz que se inflama,
tornando el fulgor de noche estrellada,
en visión borrosa de figuras opacas, 
instaurando cruel desolación 
en el fondo de mi alma.

Silencios, siluetas y sombras
-que no dicen nada-
permanecen estremecidas
y coexisten dominadas
por un genuino influjo,
que prende y atrapa
con poder, resistencia 
¡y con brío y con garra!

Visiones de espíritus
están proyectadas
en pantalla que envuelve
cristalinas ánimas
en el universo dormido
de palabras calladas...

¡No me nubléis míseros fantasmas!
¡Que quiero ver imágenes diáfanas!
Perfiles nítidos de figuras claras,
de color natural, impolutas,
¡sin máculas!

Luminosidad hermosa
de hermosa mañana;
mar irisado por luces del alba;
sin bruma que encubra 
el resplandor de la llama,
ni confundan sus nieblas siluetas que nazcan
del caos que confluye en la encrucijada
de caminos cerrados sin razón y sin causa.

¡Pesadilla!:

Despierta al rumor de alegre mañana,
que el sol crepuscular ya asoma

 ¡Es el alba!

Los pájaros ya trinan y ya cantan
con jubilosa alegría y con esperanza
fluyendo la vida por sus gargantas
al recibir el céfiro de la madrugada.

Pétalos de flores, de olor saturadas
e intensas caricias de ráfagas
con destellos de luna 
- blanca y dorada-
y ríos llevando agua que mana
de cúspides - antes nevadas -
discurriendo muy frescas 
desde altas montañas…

 Así se avista, desde la distancia,
 un insólito y bello paisaje
 en visión panorámica:

Ya ondea la flamante bandera,
de colores rojo y gualda,
símbolo de las nobles tierras
de mi nación: ¡España!;
y cielo y mar, azules y serenos,
en esta, mi querida Patria, 
de horizontes diáfanos, 
puros y límpidos 
¡Como patenas sagradas!