Poemas de Rosa Rodríguez Núñez


Me gusta

Me gusta ver los rayos camuflados
que tímidos se esconden en la noche
y ver a las tinieblas incómodas.
Enfrentarme a las garras afiladas
del felino ganando la partida.
Convertir los momentos pesimistas,
sin el abra cadabra,en fascinantes.
Brillar y derrochar vestida de oro.
Beber vino en la copa más fina 
para humillar al rictus de la penas.
Me gusta oler a asfalto, caminar
ligera, percibir velocidad…
Alimentar mis vísceras inquietas
con el absurdo sueño de la vida.
Rozarme con texturas agradables
la piel hasta mezclarme en sus arañas.
Callar con indolencia al grillo lioso.
Escalar rocas duras recubiertas
de barro y descubrir su fortaleza.
Vivir...Ya tendré tiempo de morir.


Los ojos de mi madre

Los ojos de mi madre no eran bonitos
pero ningunos tan hermosos como los suyos:
pequeños, como lunares en la cara ,
dos catalejos  de muchas lupas.

Hablaban y su tono era armónico
sin una nota que desentonase.
Su luz marcaba el  camino recto.
Los ojos de mi madre eran generosos,
desprendían dulzura y tanto amor 
que se recogían a manos llenas.

Los ojos de mi madre se reían de todo,
sólo veían  el lado bueno.
Los ojos de mi madre tenían... el rictus de madre, 
de hermana, de hija, de abuela...
Sus bolsas contenían la esencia de la bondad.

Los ojos de mi madre lloraban hacia dentro,
callaban con prudencia
y se abrían en silencio, tranquilos.
En los ojos de mi madre no había pestañas de abanico
sólo unos pelillos donde las lágrimas se adherían.

Los ojos de mi madre estaban hundidos 
huyendo de  alguna realidad dignamente.
Los ojos de mi madre no los he vuelto a ver
abiertos y recuerdo que sus reflejos 
se proyectaban en los míos... el último día.


El baúl

Un homenaje a la magia de los viernes cuando nos alcanza la madrugada.
Un beso.

…Y no fue la luna que nos mirara
ni el humo que nublara nuestros ojos,
ni la música que nos transportara
a un jardín idílico…
Era nuestro ánimo.
Aquel momento inquietante y nervioso,
aquel sutil hechizo de las cartas,
aquel recorrido por nuestras vidas
desnudándonos desde las entrañas
dejándonos libres…
Ese baúl con aroma a café
con gotas de alcohol, inspiró los versos
más frescos e ingenuos.
Ese baúl raído nos atrajo,
-viejo baúl mágico-.
Baúl de viajantes y de piratas,
de olvidados genios…
esa noche fuiste nuestro equipaje
irreal y azul.
Te cargamos de palabras nacidas
de una madrugada.

En Móstoles, a  28 de marzo de 2011.


Agua

Agua de lluvia, agua del deshielo,
agua de los desprecios…pero dame
agua. Quiero mojar mi piel quemada;
que mi boca sofoque la sequía
violenta que tus manos me dispensan.
Ofréceme la gota que silencie
tu velada bondad en el cristal.
No derrames las lágrimas perjuras
al mirarme a los ojos con virtud.
Vacía  los  bolsillos de avaricias
y riega los jardines de mis tierras
humildes que descubran las riquezas
de aquel dios generoso que olvidó
mitigar nuestros vivos corazones.
Agua de lluvia, agua del deshielo,
agua de los desprecios…agua, agua.


A cuchillo

No lo he soñado,  no pertenezco a este mundo.
Me muevo entre sombras de una calle que desconozco.
Un muro electrizado me bloquea.
Mi peso ya no es ligero
y las moscas  me molestan con su asqueroso revoloteo.
Todo es inanimado, de piedra y del revés.
Necesito pisar los bordes  y no dejar márgenes
en las páginas que nunca escribiré.
Pero todo es soportable, hasta la soledad 
que entra sin hacer ruido.
Asumo esta carga sin pensar que sea locura.
¡Qué prodigio vivir en la ingenuidad,
ser  estúpido y tragar las migajas que te arrojan…!
pero ser idiota no me seduce
aunque los locos, posiblemente, sean más dichosos
tumbados en el sillón de batas blancas.
Sufro lágrimas de condenado a muerte
y no deseo a nadie con quien hablar
porque  mi puerta es un cuchillo que afila las palabras.



Argumentos para vivir

Sé que hay argumentos para vivir.
Sin pensar, he pisado  por  rincones
confundiendo los  puntos cardinales. 
Emprendí la cruzada entre recelos
escribiendo  mensajes que acusaban
a fantasmas que viven junto a mí,
a  muertos que jamás carcajearon,
a muertos  que no abrían las ventanas 
a interminables noches en alerta.

La  agonía me oprime en la butaca
donde acuden ideas imposibles
que se esfuman al ritmo del reloj.
Mientras, el universo  continúa. 
El sueño de mi cuerpo se desvela
en nutrirse de hambrientas necedades
por alcanzar las metas más sublimes,
y me encierro en un  miedo provocado
por visiones que muerden mi cabeza.

Estos sometimientos de mis años
han secado el humor de quemaduras.
Han gastado la vida sin vivirla 
pues se termina muerto estando vivo
cuando la oscuridad pacta con muros.
He trepado paredes de mi cuarto
llenas de cal.  Están mis uñas rotas 
de arañar  los tabiques de frialdad
y mis dedos... a nadie le importan .

Mas lograré escalar esos abismos
sacando la cabeza de la  cueva,
el acelerador se lanzará
por la velocidad de mis impulsos
sin escuchar sonidos de sirenas.
Exhalaré  el perfume de las lilas
impregnando mis fosas de su néctar .
Despertará el cadáver de su tumba
y encontraré mis ansias de vivir.