Una canción triste


Poema de Lucía Vilches

Dejad que cante una canción triste,
Un niño ha muerto.

Siempre que muere un niño
aparece la flor enamorada,
marchita en primavera,
Aparece una milla de desierto,
y grita espantada una quimera!
Porque… un niño,
un inocente, ha muerto.

Dejad, dejad que cante
Una canción de cuna,
(por ver si se despierta).
Que los duendes de los cuentos se reúnan,
¡Que cada cual guarde su fantasía!

¡Que no haya más jolgorio ni alegría!
¡Que no brillen estrellas en el firmamento,
guardemos silencio en este día!
Porque otro inocente, ha muerto.

Dejad que llore, que grite en mi lamento.
Que la noche y el día se acongojen,
Que se derramen las nubes en sollozos
Que no haya de sonrisa ni un esbozo
Porque un niño, ha muerto.

Madres y padres que amáis,
un inocente ha muerto,
y sin saber por qué.

Dándole esperanza a la esperanza
¡Que lo intente mañana, y otro día!
Que levante su queja,
Abriéndose camino en la agonía,
Como lo hace la flor en el desierto.

Y así, día tras día,
la vida va perdiendo mil batallas
y a ejércitos de niños se ametralla
en los altares de las filosofías.

¡Vamos, que no quiero estar sola!,
¡Cantemos una canción triste!
Que no hay noche más fría y oscura,
Que no hay nada más triste
que la muerte de un niño
¡Esta verdad es tan dura…!
¡Vamos, cantemos una canción de cuna!
¡Démosles digna sepultura!

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