Ansiedad


Poema de Manuel Vílchez García de Garss

Hoy hay un ramear de lágrimas por el cielo
Es como un arduo lagar adherido al inaccesible refugio
ingenuo recinto donde cohabita el ciclón  y el reloj de arena
paraje que alienta un raído lazarillo entumecido

Tu que lees el argumento herético de mi verso 
¿Por qué en lo más profundo
es erótica la pena? 
Tu que me lees como feligresa helena
¿Mi manantial venéreo
 es borrador del mar que pisotea sus alas   
y exiguo transcribe y desuella los versos?

Hoy es tenso el cuentagotas de la noche
No sirve el mismo carruaje para el laberinto garboso
Ni para el transeúnte de un otoño añejo de dulce armiño 
¿Por qué desaparecen en pleamar las olas enflorecidas?   

Marinero verso te balanceas a destiempo 
Hay una noche simétrica de frente y bajo tierra
mira que tu piel late en un  ambulante otoño 
encrucijada  entre vientos perdidos que no amainan
¡Déjame tenerte, siéntate a solas y ofréceme tu vicio!

En lo infinito de tus ojos de un ópalo sin océanos 
guiña el hermético ballet  de unas pupilas masacradas
Ante ti circulan mis auroras, solo son ojales desgarrados 
con su dedal testigo persuasivo
de suicidas agujas
Símbolos de trovas encadenadas
ganzúas de vanidad
y en lo infinito de tus ojos taquígrafos
un cielo desnudo
malherida coraza que falsamente anota copia de cada llaga

Hoy hay un ramear de lágrimas en mi indiferencia  
Lágrimas de jalea que me sueldan a los poetas siniestros
portan unos imanes donde suenan a perjurios mis odas
y a penetrantes martirios resignados mis rezos
me atrofian deshojadas magnolias y laureles.   
         
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