Poemas de Paco Veira


La niña sentada

Quisiera  decir tantas cosas,
pero el silencio me impide recordar,
me lo contaban y nunca lo creí,
que hijos de una misma cuna
hayan nacido para sufrir

Malos sentimientos en el alma,
El corazón endurecido por la maldad,
La sinrazón  embarga la verdad,
La Verdad de la felicidad

Caminos paralelos
Mirando al mismo sol
De la mano cogidos,
 Marchamos hacia el mismo Dios

Cierro los ojos, no quiero ver
Que poco valor le damos a  una vida
Bendecida por el fruto del amor,
Con  sufrimiento y dolor,

Juntemos nuestros caminos,
No miremos atrás,
Miremos hacia el futuro,
Que el camino de espinas
Se convierta  en camino de rosas.

Saciemos nuestra sed de esperanza,
Bebamos en la misma fuente,
La de la verdad
La que nos conduce por el camino del amor.


Quisiera decir tantas cosas

Quisiera  decir tantas cosas,
pero el silencio me impide recordar,
me lo contaban y nunca lo creí,
que hijos de una misma cuna
hayan nacido para sufrir

Malos sentimientos en el alma,
El corazón endurecido por la maldad,
La sinrazón  embarga la verdad,
La Verdad de la felicidad

Caminos paralelos
Mirando al mismo sol
De la mano cogidos,
 Marchamos hacia el mismo Dios

Cierro los ojos, no quiero ver
Que poco valor le damos a  una vida
Bendecida por el fruto del amor,
Con  sufrimiento y dolor,

Juntemos nuestros caminos,
No miremos atrás,
Miremos hacia el futuro,
Que el camino de espinas
Se convierta  en camino de rosas.

Saciemos nuestra sed de esperanza,
Bebamos en la misma fuente,
La de la verdad
La que nos conduce por el camino del amor.



Somos iguales

Absorto mirando fijo  a la lejanía,
espero con ansiedad que el rey sol ilumine nuestro mundo,
la mañana oscura no me deja ver el horizonte,
no veo tu llegada confortadora que cada día me hace soñar despierto

Que los destellos de nuestros corazones  se unan en un  mismo pensar,
para que juntos e iluminados,
podamos cruzar  el umbral de ese horizonte de brumas y tinieblas,
donde reina la concordia

Lugar donde el pan es pan,
donde se da la mano con el corazón en ella,
donde un abrazo, tiene el valor profundo de la amistad

No caigas en el error de ignorar a tu vecino, es un amigo,
no mires el color de su piel, sino, el de su corazón,
no rebusques sus defectos,
encuentra sus virtudes que están a flor de piel.

Mi corazón… como el tuyo, es un diccionario de pocas palabras
y si de muchos sentimientos,
por eso, rebuscando en el fondo de sus escrituras,
sólo me quedan unos restos que aprovechar,
son dos sencillas palabras,
pero pueden valer, son amor y comprensión.


Olvido

Y de repente me invadió el olvido 
Cuantas veces quiero recordar 
Cuantas veces quiero decir algo 
Cuantas veces me arrepiento 
Y lo vuelvo a olvidar 

Abro la caja de mis sueños. 
Quito la tapa del alma 
Dejando al descubierto 
Mis temores y deseos 

Con mis recuerdos 
Quiero borrar mis culpas 
Pedir perdón por lo hecho 
Limpiar mi alma ennegrecida 
Por los malos consejos 

Deseo volver a ser yo 
Con mis virtudes y complejos 
Buscar mí pasado en la neblina de mi mente, 
Que enturbia mis recuerdos, 
Para organizar mi futuro 

Futuro incierto, vacío, para llenar de olvidos 
De sueños y deseos imposibles 
De vivencias  extremas para olvidar 
Y guardarlas en el olvido.


Enséñame

Buenos días, llega el alba
Abrazado a su cuello
Nace un nuevo día,
Llegan las ilusiones,
La esperanza,
Día de alegrías
Paseo por las calles,
Los niños juegan contentos sin preocupación,
Unos a la cuerda, otros al balón,
Sus caras me llaman la atención,
Unos blancos, otros de color,
Morenos, rubios. ! Que mas da ¡
Si sus inocentes sonrisas delatan el buen corazón
En sus descansos se cuentan historias,
Historias de tiempos pasados
Que sus padres les contó con amor
Ensimismados, escuchan con atención
Dando riendas sueltas a su imaginación
Fuera los malos augurios
Lorca, tenía amigos gitanos,
De los que bebió de su cultura
También los tengo yo,
Musulmanes, judíos, hindúes, cristianos y gitanos,
En la universidad de la calle,
¡Como no ¡ de todos aprendí
Me licencié en Humanidades.
En lengua.
En arte.
Pero sobretodo, matrícula de honor como persona,
Y aún sigo vivo.
No rompamos las cadenas del saber,
Porque aún me queda mucho que aprender.



Desesperanza

Despierto de mi letargo 
Preso de mis sueños  
Ausentes  de milagros 
Y mi alma  cubierta de luto. 

No quiero volver,  
Quiero que vengas, 
Acoger en mis manos tus sonrisas, 
Curar  de tu espalda tus heridas, 
Abrazar tus desvelos. 

Me niego a no creer en nadie, 
Siento los corazones latentes, 
Vacíos de esperanza  y cariño 
Ávidos de amar  y ser amados. 

Dame la mano amigo, 
Quiero ser tu guía, 
Quiero tus consejos,  
Sí, tus consejos, amigo, 
Limpios,  sin culpas, sin rencor 
Transparentes como  el agua, 
Agua de la vida y salvación.

Ven conmigo amigo, 
Te llevaré de mi mano 
A las verdes  y amplias praderas,  
Praderas de cemento e incomprensión. 

Escondámonos  en el crepúsculo de los endiosados,  
De los hombres  amados, sin razón 
 Pegaremos en sus puertas,  
Con las manos extendidas y pidiendo perdón, 
Seguro que despertaremos de una gran mentira.