Poemas de María Luisa Carrión


Ese mar de amor

Sin apartar mis ojos de los tuyos
de mirar vivo y profundo,
azules como un cielo recién estrenado.

Aquella niña de inmaculada inocencia
que hasta ese momento fui,
supo que todo estaba escrito.

El universo se había detenido,
piel y alma se habían aliado…
dejándome llevar por mi debilidad.

Con la mirada de una amante fiel, 
mi cuerpo comenzó a sentir 
un primitivo latir de vida.

Ese mar de amor  que me habitaba,
guardaba en mi interior
un corazón desbocado.

El destino es nuestro, es de nuestra medida.
Si te quedas a mi lado siempre seré,
el aire que necesitas.



Abrazada a tu recuerdo

Duermo abrazada a tu recuerdo.
Las dudas son culpa de la mente.
Sólo el corazón las despeja
siendo el único que a gritos habla.
Tu felicidad
es la meta de mi esfuerzo.
Un rayo de amapolas
incendia nuestro amor.
Me rindo ante el olvido.
Nos llaman desde el umbral
de un sueño detenido y
lloro por los dos.
¡Escucha!
que mi corazón
grita tu nombre y…
por los dos beso.
Escucha con cautela
el silbido del viento,
que dibujó mi beso en el agua
una paloma.


Tiempo de rosas

Los días que vendrán
ya vinieron,
pienso que el verano
va a quedarse para siempre.

Los días poco a poco
van menguando,
un día cuando vuelvas
me buscarás en vano.

No te exigía nada,
el egoísmo se aclimata,
querer no sabe cualquiera,
¡Hice del orgullo mi bandera!

La amistad se confunde
muchas veces con amor,
sólo he sido una más…
el circulo se ha cerrado.

De aquel tiempo de rosas
nada queda,

cuando vuelva a nacer,
desnudaré mi alma.