La mar: es mi destino


Poema de Miguel Ángel Matamala

Anclas adversas a mi destino
impiden el testimonio de varar
en puerto el alegato
de las llamas más libertinas
que el sol arrastra en una cubierta
hilvanadas por solapas de calma.

¿Qué marejada es esta
que nos niega fondear
al amparo del sumiso embate
que libera nuestro miedo?

No olvidar que mi ventura
es ahora la mar.
Ese mar que deja desnudo el odio de su abismo,
sin ser consciente de sus crueles sucesos.
Ese mar que intima relación amor – odio,
en la arterial pasión del obstinado corazón humano.
Ese mar del que vivo y dependo,
donde la sal, la sed, el sol,
me otorgarán quizás un destierro,
quizás la muerte.
Es mi destino.