Las aguas (3)


Poema de José Luis Benítez

No son ya / los amores,
tal vez / los sinsabores.
Tampoco / los ardores
de la lucha,
que despiertan y engrandecen la fantasía;
o quizás sea la terrible caída de la nada,
como el manto que cubre los despojos…
Ni lágrimas dulces enjuagando ojos escarnecidos.
Monstruosos espejos / de tiempo torcido
abiertos al mirar de la desolación.
Nada será para el mañana, porque nada se acabó de ver.
No es imposible regresar del sueño,
de las sombras que te envuelven en los pesares de otros días.
Si acaso, fuerte y rejuvenecido,
contemplarás el presente de los otros
sin alcanzar la exacta visión de su memoria.
Creyéndote en la vida, con la cabeza erguida,
llorabas y llamabas a los muertos.
Pero las visiones cambiantes traspasaban las aguas.
¡Y era tan lejano el frío que calaba tus huesos!
Nadie nunca adivinó tus intenciones.
Mas la mujer era portadora del secreto
que arruinaría tu existencia.

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José Luis Benítez es Delegado Permanente en Alemania de la Unión Nacional de Escritores de España.