Confianza


Poema de Rogelio Martínez Arévalo

La serpiente
acechaba a la mangosta.
La mangosta
acechaba a la serpiente.
La zanja
me impedía el paso al otro lado.
El muro,
era tan alto que no pude escalarlo.
El puente
se movía y daba miedo.
La mangosta
se aprovechó del miedo
y mató a la serpiente de un mordisco.
Moraleja:
el miedo es el aliado de los atrevidos
y enemigo de los “prudentes”.

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