La parca derrotada


Poema de Rogelio Martínez Arévalo

No la llamé, sin embargo,
un día la vi, la vi de espalda,
cuando se marchaba tuve la suerte
de verla con su guadaña
arrastras, como si no pudiera
con ella, como si le pesara en exceso,
entonces me di cuenta de un detalle.
Relumbraba su hoja, la hoja de la guadaña
brillaba, bruñida, como sol recién nacido
se mostraba ante la falta de uso.

Fue una revelación que me asustó
y me alegró a un tiempo.
Mi alma se alborozó ante la noticia increíble
de la victoria sobre cuasi la invencible Parca.
He salido victorioso, pero es tan persistente,
tan deshumanizada que, seguro estoy
de volver a celebrar otra batalla contra ella.
Ya veremos qué ocurre, pienso que vendrá
mejor prepara, y vencerá.
No hay noticias de que, nunca antes
perdiera dos batallas con la misma alma.

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