Leoncio bueno


Poema de Edith Fernández García

Fue recorriendo el poeta
la trayectoria de su camino,
antes que escritor o poeta,
quiso ser orador el niño.
Deseó partir  a Lima
con ínfulas de periodista,
con poemas bajo el brazo,
con cuadernos empapados de poesía,
con esencia que dejaba “entrever algo”.
Quería ser escritor, y sí o sí!
¡Habría de lograrlo!,
pero mientras, fue un obrero, fue un peón,
y furioso militante…
Sentenciado.

Con vocación literaria.
Con pasión recuperada,
consolaba aquel encierro
con las hermosas palabras
que fueron forjando cuadernos,
de un condenado que espera
“encontrar su voz”… cuando salga,
aunque la llamen rebuznos, pero
“son Rebuznos del alma”
por la senda
 que lo llama.
Fundó entre otras la revista: “Clara”
y como actor de cine
fue compañero de Claudia (Cardinale).

No te sientes poeta en vida, poeta.
Dices que tras la muerte
los hechos y los recuerdos,
hacen poeta al poeta
que es su poesía, la que habla.

Que riqueza Perú!
Cuán amplia literatura Peruana.
Hoy, y en vida, Poeta,
tu poesía es la que habla.
“Desposeida verdad o verdad desposeída”
es tu poesía autodidacta
de proletario que lucha,
de peón que transita en medio
de la nada.

Caracterizan a tu poesía
de violenta, tierna, lírica.
De irreverente e irónica,
y con la sociedad crítica.
Dando voz al marginado,
al campesino, al migrante,
y pese ausencia de títulos
sacados en Universidades,
la academia de la vida,
forjó tu literatura
y aquella esperanza no soñada,
en el día de hoy es premiada.

Te preceden en el Premio:
Vargas Llosa, Rivera,
Miguel Oviedo, Ronceros,
Carmen Ollé, German Belli,
de las Letras junto a Reynoso…
Compañeros.

El lugar donde naciste
predestinó tu destino.
Constancia!, Libertad!
Escudriñaste las letras
y la palabra intelectualidad,
recitando poesía y publicando
la proletariedad.


Los últimos días de la Ira, Hijo de golondrino,
publicaste Memorias de tu desnudez, y lo hiciste Al pie del yunque, Pastor de truenos, con una Invasión poderosa en La guerra de las runas, emitiendo
Cantos al sol de Cieneguilla que sonaban a Rebuzno propio, mencionado
honrosamente en varios premios, para La dicha de los dinamiteros que esperan Improntus Trémulos, el andar de un Golondrino en la tierra.
Que por ti espere un poco más… el Cielo.

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