Acto de fe para no degollarme


Poema de Marlene Denis

¿Habrá sol, Dios mío?
Poco importa si espero alguna voz
un jeroglífico o la señal de humo
en una carta que se quema de soledad.
No importa si cuento las lunas ausentes.
La tarde salpica mi estado de gloria
mientras permito que tu imagen se dibuje en los sueños.
Mientras las nieves amenazan mi pubis
ahora haré mi testamento.
Repartiré aquello que me falta
antes que me dejen marchar hacia la camisa de fuerza.
He servido a las rosas del paisaje
y no llevo penas a mi propio advenimiento.
El día va arrastrándose.
Su brújula es mi ombligo
                                         el sur…
Úngeme de palomas mensajeras
ahora que puedo incendiarlo todo
para testar a favor de los que no han venido
con sus cuchillos dorados.

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