Sonidos


Poema de Marlene Denis

Las piedras se resisten al destiempo
tropiezan con la música silenciosa de las almas
mientras contemplo la ciudad rota
ante las voces plañideras.
Mi demencia se columpia
entre los ecos del ángel fornicador
que intenta prevenirme del sofoco
y de los manantiales de estiércol.
Por suerte
otra vez mi almohada
conserva sus notas
                                      y la fuga.

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