Poemas de Armando Arzalluz Carratalá

Un adiós

Llenaste nuestro mundo que creí cierto,
de infinitas espinas, con todas tus mentiras,
mi alma a veces sintió dolor,
pero también sintió la pena.
De verte en ese carnavalesco mundo
al que perteneces,
no pondrás cambiar
porque se enraizó en ti
y ya no puedes detenerte,
le tomaste apego, sentiste placer, gusto
a él te ataste,
porque fue y es tu deseo.
Quiero para ti, la realización de tus sueños,
que borres mi nombre, mis cosas por entero.
llegué a comprender mi  verdad,
ya no te quiero.
     

En un breve gesto

Toda acción se simplifica,
en  un  breve gesto o una mirada,
acude a nuestra mente entonces
alguna frase que se ha leído
o ha sido escuchada.
A veces pensamos,
en las tantas cosas,
que se han ido con el tiempo,
nos preocupa el presente,
tenemos la esperanza en el futuro,
entonces queremos gobernar el tiempo,
para la búsqueda de lo que no tenemos,
o no hemos alcanzado.
Envuelto en palabras buscamos el camino,
nos desnudamos de fuerzas,
para subir un peldaño,
con el goce de nuestro semejantes.        


Cualquier tiempo

Un instante,
un día,
cualquier tiempo,
mata al amor y a la amistad,
sentimientos que se parecían creíbles,
más sólo cabe pensar por los hechos,
que han sido el montaje
de una obra  de esas,
que llevan en su argumento,
lo mezquino, lo perverso, la mentira.
cómo pudo ser,
aún me parece incierto,
más no oí la opinión de tantos,
disculpo a todos,
hoy creer que es cierto,
que en cada ser humano,
existe una mezcla aún no definida,
de tantas cosas,
que no logran verse por completo, ¿por qué?
es mi pregunta,
si di confianza para decir verdades,
hubiera sido mejor,
pues nada es eterno.


Pudiera

Pudiera evocar un nombre,
romper el silencio,
más no lo quiero,
porque al hacerlo,
volveríamos hacer lo que fuimos.
Hemos cambiado,
no podemos negarlo,
al recibir tantos golpes de,
no tener la fuerza
para continuar enfrentando
la vida,  las circunstancias,
ya todo se ha perdido.
Entregamos a nuestra medida,
alma, corazón y vida,
pero el destino volvió a jugarnos,
otra mala pasada.
Nada me importa,
tu camino no es el mío,
lo fueron ayer,
ya hoy todo es distinto.


Tan sólo decir su nombre basta

Maestro de una estirpe majestuosa,
que en los recuerdos de infancia
y adolescencia por tu Cádiz,
te llevaron a estar siempre juntos a ellos,
y refugiarte en la poesía
como el hilo directo de tu sentir.
Sembraste, pese a todo, ilusiones,
abrirte caminos matizados,
y luchaste por cosas justas,
conociendo las realidades de los pueblos,
amaste tus raíces que te dan identidad,
que en tus obras combinaste realidades
e ilusiones,
abriste el camino a reflexiones.
¿Quién puede ignorar tu presencia?,
Maestro de muchas enseñanzas,
sobre y con la tierra anduviste,
dejando tu legado para la historia,
la variedad de temáticas y técnicas
te caracterizaron,
estuvieron a su lado,
no existen palabras exactas
que puedan expresar tu peculiar forma,
maestro de estirpe majestuosa,
tan sólo decir tu nombre basta:
“Rafael Alberti Merello”.


Mi corazón nunca estará reseco

Mi corazón nunca estará reseco,
llevará siempre,
un estallido de canciones,
para alegrarse él
y tener fuerza para los demás.
Los golpes de la vida
le darán experiencia;
pero la naturaleza madre,
no permitirá que se haga duro,
porque siempre habrá primaveras.
¿cómo es posible cambiar?
Si la vida premia a veces sin darnos cuenta,
en un breve gesto,
en una palabra amable,
en una sensación
que siente nuestro cuerpo
y se acurruca pleno de lozanía
cuando ha hecho el bien
a pesar de las adversidades de la vida.


Bienvenida

Sólo la pluma es capaz, de escuchar al pensamiento,
es capaz de ser amiga y de guardar un secreto,
es capaz de brindarte abrigo cuando el tiempo es de invierno
y de esas noches tan largas que no te deja soñar el recuerdo,
entonces ella te toma como el más costoso crucero
y te lleva tras las aguas a viajar como un lucero.
es como el alba enamorada,
del rayo que se esconde en el cielo.
es la compañía grata, la que no te exige un momento
sólo cuando la deseas, cuando necesitas consuelo,
da lo mismo que sea alegre, da lo mismo que sea feo.
ella te espera paciente a que llegue el nuevo encuentro.