Poemas y relatos cortos de Leonor Villaseñor


A María

Pinceladas son tus manos.
Vestido de colores
tus lienzos
y la sonrisa de tus
labios
en la paleta de tus
ojos negros.
Recorrimos los espacios
del tiempo.
En el silencio pintamos
nuestros recuerdos.
Quererte no es suficiente
niña de mis ojos
verdes.

Recuerdo de una canción
de un poema
y los versos de una
poesía
visten tu sonrisa
en los campos de
amapolas.
Vida de mis sueños
te tengo cerca
y lejana
como la mañana.
El tiempo se quedó
sentado
esperando mis recuerdos.

Te recuerdo que aún busco
la esencia de tu perfume
como agua salada
de mar.
Te busqué, me buscaste
En carreteras
olvidadas.
No llegué a verte
y mis ojos lloraron
y perdí lo que
siempre quise
a mi lado:
Tu presencia
y el amor que
te tengo.

Soledad, tu tristeza me
acompaña
por los senderos de
la mar
y en la penumbra se
refleja la luna en tus
aguas cristalinas.
Soledad he vuelto a ti
a ver tu mirada
y a oír canciones
de cuna.
Tristeza he vuelto a ti
a llorar
tras la ventana cuando
cae la lluvia.

Me miro en el espejo
y no me encuentro
porque estás ausente
y mi sonrisa lejana.
Me cojo las manos
y las siento frías
como la noche.
Camino despacio
en los senderos
de mi soledad.


A mi madre

A ti por ser como eres
ee escribo este poema.
Tú que siempre estas  de
a mi lado.
Que cuidas de mí
cuando me hace falta.
A ti por quererme
y porque te quiero.
Tú que sueñas con los versos
De una poesía:
Volarán los besos
de una canción nueva
cuando la luna este
llena.
Bailaremos juntas bajo
las estrellas
y nuestras manos vacías
se llenarán de ilusiones
cuando el mar descanse
en la orilla de tu mirar.

Ya no veo tu mirar
ni tu voz en la
madrugada.
Ya no escucho tus pasos
ni escucho tus cuentos
ni tus canciones
cantándole a las flores.
Ya no te veo
como te veía.
Me dejaste en el tiempo
de horas vacías
y mi tristeza se
llenaron de lágrimas.


Pensando en tí

Soy la cruz y el
Clavo
De tu cuerpo y
Espíritu.
De tus manos Padre,
De tus pies heridos.
Soy el camino
Errante
De tu sangre en la
Tierra
De la muerte que cabalga,
De tu corona con espinas
Y el silencio que duerme
En las esquinas de tu llanto.


Tengo un dedo

Tengo un dedo
que no escribe.
Una poesía perdida.
Un llanto en la
madrugada
y una Cruz en el olvido.
Tengo raíces y puntas
y unos ojos de ternura.
Tengo un papel y
una pluma
donde todo es locura.


Olvido

Revolotean los versos
con sonido de libertad.
Caminan las palabras
con sombras del más
allá.
Alma cansada y espíritu
divino
Luchan con el silencio
en el olvido de tu
presencia.

Alma que suspira.
La noche caída
de invierno
son los pasos
de la vida
en el camino
de las sombras.
Silencio, que no
se despierte la soledad
que duerme
en el olvido de tus
pensamientos.


Julia Guerra en la memoria

Ahora que estás tan
lejos
tus ojos brillan como
el cristal que alumbra
el Sol.
Son tus manos
delgadas que pide
un pedazo de amistad
entre los sueños de tu
recuerdo. En un naufragio
de dudas
duermen las rosas
en tu vestido de los
Domingos
en el calendario de números
perdidos.

Volverán  las oscuras
golondrinas.
Alzarán sus vuelos
en libertad
donde la soledad
atraiga los sueños.
Cantarán las horas
en el azul del
Mar.
Dormirán las hojas
en el llanto
de tu despertar.
Caminaran desnudas
en el silencio
de tu alma
cansada.

Sus manos frías
acariciaban las
hojas caídas.
Sus pies descalzos pisaban
la arena
de una playa olvidada
de sentimientos
buscando la soledad
entre ríos de gloria.
La muerte llamó a la puerta
donde las voces
duermen en el silencio.

Ella corría por los
espacios infinitos
donde los espejos
de sus sueños.
Sus ojos miraban
en el estrecho
azul del mar.
Sus manos acariciaban
las olas.
Sus labios besaban
el terciopelo del aire.
Qué amor tan
esperanzado tenían
la tristeza junto
la vida de pasos
enredados entre
sábanas de papel.

Te busqué entre
los escombros de mi
memoria perdida.
Locura fueron los días
de tenerte junto a
la hoguera de mi destino.
Te encontré perdida
entre las tumbas
de un diccionario sin
letras
donde los sueños cabalgan.
Te busqué entre
los libros de la Plaza Alta.


Hoy estoy triste

“Puedo escribir los versos más triste…
Pablo Neruda

Hoy estoy triste,
pero menos que mañana.
Escucho tu voz
entre violines y guitarras
y mi alma solitaria
navega en las sombras
de tu llamada.
Hoy estoy triste
porque tu perfume
voló como el viento.
Tenerte cerca de mí
fue como las ilusiones
de un niño.
Hoy estoy triste
y mis ojos lloran
porque te marchaste
ayer.


Mi flor

Esta mañana me he levantado con sueños de tener la flor de mi vida en mis manos, pero esa flor era una rosa con espinas que se clavaron en mi alma dormida. Desperté de mis sueños con lágrimas en mis ojos.

Sentí que la rosa estaba marchita y cada hoja era un verso de mi poesía de otoño. Quise mirar sus ojos, pero estaban tristes y solitarios. Sus hojas aguantan el rocío de la mañana, pero llovió en sus pétalos rojos.

Seguí soñando para ver si mi flor despertaba de ese sueño tan triste y subir al cielo para mirar su sonrisa.

Ahora después de tener sus manos junto a las mías, vi que tan sólo era un sueño para despertar con una mirada. Mañanas que se alejan como el Sol que se baña en el mar.

Tenerte cerca es mirar en tus ojos la luz del día para escribir con amor mis sueños.


Como la luz

Somos la luz de las cosas bellas. Pintamos la sombra y la luz en un lienzo en blanco como los ojos del Sol que gira a nuestro alrededor. Somos agua de mares. Caminamos en sonidos de violines y la luz que tenemos en nuestros cuerpos es como la belleza del crepúsculo encima de la montaña. Tenerte cerca de mí como la arena que se confunde con el polvo que arrastra el viento. Amor regresa al mundo de la esperanza donde caminamos hacia un cielo de sonrisas. Dame tus manos luz, y el agua que quita la sed. Vivimos en un mundo de locos donde las mariposas vuelan alrededor de las rosas. Estoy contigo en el Universo de la Sabiduría y en el camino de nuestros sueños.