Poemas de Hipólito Romero Hidalgo


Palpitaciones

Aspa que ruge firme
sobre la corriente espesa,
río de aguas profundas,
olas del flujo de mi amor,
¡habéis venido
a resurgirme!.

Matiz de todo color,
nubes, cielo, tierra,
sencillez y sensación...

Percibo oscuro cielo,
vestido de brillantes
y brumas al atardecer,
entre estandartes
de hojas perennes.
Con latido fuerte
me aprisionan,
con torpe respiración
me despedaza.

¡Ah en el atardecer
que amanece de estupor!
cansancio, ilusión cumplida,
formas de materia viva
en el fuego incandescente.
Si mi llama resurge viva
por siempre, seguiré luchando
hasta la muerte.



Aborto

Flotando, encerrado en el globo de mi madre
recibo mensajes de muerte,
descanso en el amor celeste,
y alabo su gracia, su gratuidad,
con mudas palabras que emite mi mente.

Impedido estoy, que hablar no puedo,
solo la esperanza cambiará mi suerte,
me librará de la muerte.

Me ha invadido una pena infinita
al sentir el desdén de mi madre,
vacilante y convencida,
en esta sórdida situación
de ley del desastre.

Que ya no puedan asirme sus brazos,
que se marchite el amor consagrado,
y al sentirme despreciado, me amparo en mi alma,
el regalo más grande, que Dios me ha otorgado.


Soneto a las castañuelas

Por el tiempo transitas como el viento,
dibujando una estela en tus repiques,
vas  y vienes batiendo tus apliques,
queriendo conseguir tu acercamiento.

Henchida de esperanza eres movida
por las manos maestras de una artista
y la inspiración de un pentagramista,
que forman los acordes de tu vida.
                                                                                     
Y entre tanto, metida en una caja,
deseando mostrarte a nuestra vista,
te guarda tu dueña como una alhaja.

Deseando tus ganas de conquista
balbuceas  al aire que viaja
luciendo tu corazón altruista.


A José María Falgas

Pintar la poesía (Año 2011)

Un deseo soñado de tu mente
ha querido pintar la poesía,
erguida, lúcida, efigie emergente,
adornando el umbral de la alegría.

Y creyendo tenerlo ya en tus manos,
como broche encerrando la armonía,
pincelando colores atrapados,
has pensado en el ser que adormecía.

Para darle una nota relevante
ahondaste en el recuerdo de tu vida,
no encontrando el modelo de estandarte
que enarbole esa idea tan querida.

Y perplejo has quedado, en un instante,
pensando y contemplando lo que somos,
atrapado por esa sutileza
que encandila y adormece, con  su esencia,
y que impregna en el aire, la poesía.    


En la playa

Un reflejo en el agua acariciando                                
en irisados brillos diamantinos,
los ondulados rizos vespertinos
que con la suave brisa va limando.

El murmullo humano se va olvidando
y dejando al sol en su lento ocaso,
del calor estival un poco escaso,
con el marco otoñal ya va cambiando. 
                 
Besando la arena se están filtrando
dejando a su paso las caracolas,
las pequeñas ondas que van llegando.

Musitado el silencio de las olas,
las gaviotas del cielo van buscando
a los peces haciendo sus cabriolas.

(Soneto)

Hipólito Romero Hidalgo es delegado regional en la Zona Sureste de la Unión Nacional de Escritores de España.