Poemas de Celia Cortés


Ya no hay nada, el mundo se rompió

Ya no hay nada, el mundo se rompió,
rodó en silencio fuera de su eje,
perdido quería parecer valiente,
y sin querer perdía mares de lágrimas
sus fuentes.

Ya no hay nada, el cielo es mentira,
sus luces encendidas no son soles ni estrellas,
son agujeros negros, las luciérnagas miraban
y reían.

Ya no hay nada, los ojos se cierran,
la boca calla, el pecho palpita,
y en el alma, la luz se muere
abatida.


Fuego que me acompañas

Fuego que me acompañas
desde el día en que mis ojos se abrieron
dando calor a esta mi alma
y  llenando las noches con tu consuelo.

Con tus llamas, tu reflejo
mirándote queda quieto
el  hombre cansado con mil ansias.

Estás conmigo porque eres yo,
el calor en mi cara, en mis manos
las miles de historias a tu lado contadas
y las lágrimas de dolor por ti aliviadas.



La vida se siente dentro

La vida se siente dentro,
es un rumor caliente que inunda cada miembro,
son estas cosquillas de mi vientre,
estos ojos buscando sueños y perdiéndose.

La vida se siente dentro,
es el sol bañando la cara y haciendo brillar el pelo
son las nubes de algodón, es el viento.

La vida eres tú y soy yo,
la vida son anhelos, tropiezos,
son rotos y cumplidos sueños.

La vida es un sentimiento
y sentirse vivo es la meta.


He visto una luz en sus ojos hermosos

He visto una luz en sus ojos hermosos,
vida anhelante ante una palabra de aliento
y al minuto, volver a sumirse en su mirar roto,
en su silencio.

Que una estrella vaya a su encuentro
que guíe sus pasos y se prenda a su pecho,
que inaugure su voz.

Esencia rota en su centro,
perdido en el universo contenido
del mundo único e infinito del ser.

Que lo justo sea su destino
y se abra el cielo los brazos a sus deseos.


Sabio compañero

Sabio compañero
tus brazos dos robles fuertes
que del frío, me guardan.

Origen de todo, sabiduría y alteza
sencillo plante de los que son grandes por dentro.

Quisiera en mi camino
voces que imiten tu eco,
tu palabra, tu sincero gesto
tu sentir nobleza y gran sentimiento.

El mundo que partiste para mí ha sido
la fruta dulce que he comido,
padre, guarda el sol en ese tu pecho
que aún tengo hambre.


Mar, inmensidad

Mar, inmensidad
rumores de olas tumultuosas y llenas de vida
que golpean rítmicamente la orilla
trayendo a este cuerpo la paz, armonía.

Mi corazón hace compás con tu ritmo
y siento que estalla el pecho en cada batir.

Cuando muera estaré contigo
bañaremos juntos la arena quieta
el sol calentará nuestras aguas
y la luna, bella, guardará nuestras noches.


Calle mi boca necias palabras

Calle mi boca necias palabras
y sea sólo manantial de lo sincero,
destierre mi pecho deseos vanos y vergüenzas,
venga el amor, la gratitud y ocupe su puesto.

Fuera de mí palabras sucias
y entre la luz de lo que esta tierra y este cielo inspiran,
de sus estrellas, su sol, su luna, su mar…lo bello.

Que quiero irme desnuda
como un pájaro pequeño
que canta sólo porque su alma lo pide.


De este aire que nos rodea nace el viento

De este aire que nos rodea nace el viento,
de sustancia tan efímera y tenue
surge fuerza infinita que tiene
el poder de cambiar las cosas de sitio
y volverlas, sin embargo, aún más bellas.

Este tiempo presentido y desconocido
es el motor de vida que rueda,
nos hace a veces volver atrás, detenernos,
casi siempre seguir adelante, buscando sueños.
                                
Esta forma, aliento, que nos llena
Es el alma, grandeza, llave de nuestro destino,
La tuya, es bella.


En el deseo de ser eterno

En el deseo de ser eterno
fundiendo el sol con su antítesis
destilando voces calladas y oscuras
que sean apéndice yerto de lo vivo.

Cubriendo de sal lo que destila
he jugado a ser Dios por un día
y he creído, en mi morada, sola
Traer la luz querida de tu cielo.


En este estío fulgurante

En este estío fulgurante
de sol explotando en sus dominios
risas de agua y hielos dormidos
quiero que mis ojos queden ciegos
y sean mudo testigo del ardor de sueños
que los quema.

Que este pecho grande, henchido
sea voz amiga del viento
y quiera la luna, cierta y bella
dormir junto a mi lecho,
que quiero dejar libre a mi alma
y verla desparramarse, volverse cielo.


En la noche de tu pelo

En la noche de tu pelo, ahora antigua,
quiero dormir mi silencio,
como duerme la brisa amarga de sal y el alba blanca,
en el lecho suave de tu sueño.

Tus besos son luceros agarrados a tu boca,
como estrellas que cuelgan del cielo,
esperando a que el viento de tus labios
los siembre en la tierra vieja del mundo nuevo.

Eres la luz en lo oscuro, el aire en el ansia,
la voz eterna de esta vida, murmullo alegre del agua.

Tus brazos son la cuna del sol y arrullo de la luna, tu calma,
tu pecho mar de vida, refugio eterno del alma.



Ha venido el cielo

Ha venido el cielo,
y me mece en olas de amor dulce.

¿Sabe el agua este que nos rodea
por qué nace la luz en tu sonrisa?,
cómo la piel es tuya y mía,
que las almas al fin se encuentran
y los besos no son sólo besos,
son dulces lazos de hierro
que funden tu boca a la mía.

¿Sabe el agua este que nos rodea,
que ayer mismo tenía frío?,
y hoy me siento inmersa
en un agua tibia sin dolor,
en el mar ansiado de tu voz.

Ha venido el cielo
y me mece en olas de amor dulce,
mi alma, está repleta, sin miedo.


Árboles de carbón

Árboles de carbón,
oscuros como corazones heridos de desamor
que hacen locuras por el olvido.

Árboles de mi infancia
repletos de frutos y flores rosadas,
vistiendo las laderas por las que bajan
con las risas blancas de la esperanza.

Quiero llenar mis ojos
con miles de tus miradas
vestirme con tus olores y comerme
tus almendras amargas.



Las gitanas bailan

Las gitanas bailan,
canela y magia hacen sus cuerpos
que parecen partirse al compás de las palmas.

Silencio, misterio y canto
impregnan la noche
cobijo de sueños y llantos.

Canciones de amarga soledad
ahogan la noche hasta matarla.

La noche muere,
y con ella la soledad se esconde
tras los ojos entornados de los gitanos.

Silencio…la oscuridad vuelve.