Artículo de Manuel La Parra Ripio






Cayetana de...

Las Cuatro Culturas, plaza de la Ciudad al lado de la antigua Rusadir, tenía en sociedad a Cayetana. Cayetana era - digo era porque ha desaparecido junto a Rabito - un miembros más de esta comunidad, integrada en la misma de la forma más domestica que pueda existir, y donde sus maneras cariñosas eran incluso para los niños -con lo toñazos que son- de una docilidad insospechada. Ella, junto a Rabito, formaron una pareja atractiva a la vez que de rango y abolengo. Demostrado su buen hacer de tal manera que, ni se les oía, solamente con una caricia de su piel te reconfortaban y era llamada suficiente para ofrecerla de tu invitación, invitación que por estar ellos -Cayetana y Rabito- muy bien alimentados, su espacio estaba pulcro y reluciente.
Otros, tiran los papeles y colillas al suelo, los niños sus chupa-chups, rufitos y todas esas porquerías que, sobre todo las mamás, dan a los retoños para que no las den a ellas,
precisamente, el toñazo. Lo cual todo ello suponía un enjambre de moscas, las que gracias a la divina providencia, fue resuelto por el válido a la corona de Navona (Italia), con una limpieza "especial", dando lugar a una mayorísima satisfacción y clientela en este enclave cultural. Aunque como siempre otros, a la buena de Dios, nos atufan con "inciensos" encendidos o pinchitadas de allende de los mares o solares culturales.
En este juego de adaptación social, tuvieron especial y mayor dedicación las señoritas de la Academia Vetonia, las que tomaron a doña Cayetana de las Cuatro Culturas como un miembro más de la familia "vetoniana", la pagaron incluso una esterilización, no por aquello de exterminar la raza ¡no!, sino por aquello de que la joven Cayetana no perdiese la línea y sufriera partos descomunales, ya que siendo tan buena no sabía como resistirse a la tentación sensual por no saber decir que no a carnales intrusos, que desconsiderados luego no cargaban ellos con las consecuencias de su gozo, tal cual como irresponsables sapiens.
Estábamos todos tan contentos con Cayetana y Rabito, y por las atenciones de las señoritas vetonianas que les habían dado cobijo y alimento sano; no cabíamos en sí de gozo -satisfacción espiritual- por estas tres compañías de la sociedad melillense.
Pero mira por donde, la Ciudad, da un paso atrás y nos acerca lo Medieval a nuestra sociedad de cultas culturas, las Cuatro. Y entre desarrapados vendedores medievales, de "clavos" manufacturados con dulces y mantequerías, empanadas, panes y bollos y un sin fin de cursilerías de aquellos tiempos medievales; hacen de fakires enrollados en boas -culebra- y hacedores en la practica de la cetrería, entre águilas, halcones, búhos y otras aves de rapiña. Esquilmando nuestros bolsillos y "fauna autóctona".
Y es la cuestión que por "casualidad" o robo premeditado, desaparecen de nuestra plaza Cayetana y Rabito ¿?... Los echamos en falta unos días y pensamos que están en su refugio vetoniano. No es así, que nos dice un residente de la Cafetería Navona, que un medieval se ha llevado tanto a Cayetana, como a Rabito… ¿Cómo? Dice él que les dijo dejasen a la gata Cayetana y al gatito Rabito, que eran de Vetonia y además tenía su collar indicativo. Pero que no le hicieron caso… despectivamente. ¡Y para colmo! éste no dijo nada a nadie, con lo cual se dio lugar al consumado tráfico gatuno. Y digo tráfico porque para llevarlo a la Península les hace falta también en los félidos un sin fin de papeles sanitarios etc. etc.
Pero pensándolo, incómodo, incluso rumiándolo yo desde hace unos días que me enteré del rapto, retorciéndoseme el estómago cada vez que lo pienso, ante las noticias que me llegan de que en la Rusadir han desaparecido vecinos de la raza gatuna. Y no por cierto por las tropas perrero-gatunas de la Ciudad, en la limpieza por exceso. Sino porque es nuestra creencia, o mejor dicho, mi creencia que no quiero pensar haya ido nuestra integrada y querida Cayetana y su Rabito, al estómago de "reptil medieval" o caído en "garras de halcones" de rapiña guiada, por manos de inadaptado medievalista que se cree están ellos en plena sabana africana. Donde la supervivencia animal es costumbre de continuo "asesinato" desde el punto de vista irracional.
Desde aquí pido a la Ciudad Autónoma y a Vida Universal, hagan por saber si los medievales han declarado a los dos félidos (Cayetana castrada y con collar y Rabito blanco de punta negra en pico final del rabo) y medidas a tomar para la devolución de los mismos. O en caso contrario si han servido para ahorrarse unos medievalistas un dinario más en la alimentación de sus "bichos"… crudos, vivos o en paella. Gracias

Manuel La Parra Ripio